Deborah Johnston: Colombia es parte de mi vida

Debbie, la canadiense que ama a Colombia.

Debbie, la canadiense que ama a Colombia.

Por Nohra Ibargüen Stapper  – Corresponsal en Canadá. Deborah Johnston es abogada en el gobierno federal.  Allí trabaja como fiscal. Se retiró de la corte para dedicarse al desarrollo de lineamientos parafiscales y capacitación de fiscales aquí en Canadá y en  América Latina.

Con ella, comenzamos, a hablar de jogging y natación, pasamos por temas como los hijos y otros bien serios como los ajustes a los procesos judiciales. En el interior de su hogar en Chelsea, un apacible y bello lugar a veinte minutos de Ottawa, Deborah o Debbie, respondió, amablemente, una entrevista bastante coloquial.

Allí vive con sus dos hijas colombianas y su pareja, el odontólogo colombiano, Jorge Londoño. Le encanta Colombia; tanto que lo visita frecuentemente por motivos profesionales y personales.

N.I. ¿Por qué realiza su trabajo en América Latina?

D.J. Por varias razones. Primero porque tengo dos hijas que nacieron en Colombia. Tengo una parte de mi corazón allá.  Quiero implicarme en esta parte del mundo por mis hijas. Me encanta la cultura de la gente de Suramérica.  También porque desde hace mas una década y en este momento, los países latinos están una transformación de los sistemas de justicia penal.  De un sistema  inquisitorio acusatorio hacia un sistema como el que se utilizan en Estados Unidos y Canadá.  Es un cambio enorme. Yo tengo la suerte de poder participar en estos cambios.

N.I. ¿Cuáles son esos cambios?

D.J. Antes un juez basaba su juicio en los documentos y carpetas de papeles en lugar de escuchar el testimonio y el contra interrogatorio de los testigos respecto a los presupuestos delitos.  Ahora lo cambios que se están realizando, favorecen mas el respeto por los derechos humanos y al debido proceso y se están dando sistemas de justicia más transparentes.

La ley se aplica de una manera muy uniforme para todos.  Lo que es interesante en estos cambios es que haya una averiguación de las pruebas del Estado más profunda.  A través de los contra interrogatorios por ejemplo, podemos averiguar o identificar problemas durante la recolección de las pruebas. Supongamos, una declaración o una confesión escrita acerca de un delito donde la persona dice yo lo hice, en tal momento, yo estaba allá, etc.  Eso está bien, pero esto no revela lo que sucedió antes de obtener la supuesta confesión del delito.  Tal vez, había amenazas, promesas, torturas, etc.  Y nadie sabe de esto, solamente leyendo lo que está escrito.

N.I. ¿O sea que se tiene en cuenta cual fue la motivación para cometer el delito?

D.J. Si, exactamente.  Con un sistema oral, que es el nuevo sistema que están introduciendo a través de América latina, hay más posibilidades de revisar la calidad de las pruebas y asegurar que se respeta el debido proceso.

DEBBIE3-(1)N.I. ¿Qué resultados se han obtenido utilizando este nuevo método judicial?

D.J. Honestamente yo no sé porque yo no he hecho los estudios para saber esto.  Yo sé que es complicado porque por ejemplo, de un lado uno cambia el sistema, pero de otro lado debe cambiar las actitudes de la sociedad. Es decir, que la sociedad está acostumbrada a la idea de que una vez la persona está detenida seguramente ha cometido el delito, es una presunción de culpabilidad. También se necesita tiempo para cambiar la mentalidad de la gente, para que se entienda la importancia de respetar el debido proceso, de asegurar la presunción de inocencia y asegurar que haya pruebas suficientes para demostrar que el delincuente o detenido cometió el crimen.

Con estos cambios se respetan más los derechos humanos.  Además hay más transparencia en el sistema. Y una parte de mi trabajo es promover la idea de transparencia.  Por ejemplo en mi trabajo en la fiscalía federal de Canadá es desarrollar y renovar lineamientos parafiscales federales.  Es decir, que los defensores, los periodistas, los jueces saben cuáles son nuestras obligaciones institucionales, cómo hacemos nuestro trabajo, cuales son los principios que debemos aplicar.  Porque el fiscal tiene mucha discreción para decidir, culpar o acusar. Los principios son importantes para que el público pueda saber cómo debemos actuar.  Esa es la idea que yo estoy comunicando.

N.I. Esto quiere decir que tanto el sistema judicial como los para-judiciales deben tener presentes los principios éticos y éstos a su vez, deben ser conocidos por el público de tal manera que se pueda decir que un proceso fue transparente.

D.J. Sí, y objetivo y equitativo.  Por ejemplo hay un caso de homicidio en una pelea en un bar.  Al principio acusan al detenido como asesino.  Al final, el fiscal decide aceptar una declaración de culpabilidad para homicidio involuntario.  En este caso, la pena es mucho más baja.  Si el fiscal tiene lineamientos públicos y además puede explicar la toma de la decisión según estos lineamientos diciendo que él tomo la decisión porque faltaban pruebas suficientes respecto a la intención del detenido para querer matar a la víctima. Se concluye que fue una negligencia pero no una intención de homicidio. En un supuesto, había una pelea, pero el detenido había llegado al bar sin la intención de cometer un delito.

Con este sistema se evita la toma de decisiones por presión o influencia, se revisan las pruebas, se justifican las decisiones de manera ética y se dejan evidentes por escrito. Es decir, se explica que el juicio se realiza según los lineamientos éticos.  De esta manera, nadie puede criticar las decisiones. Esto se está realizando en Canadá y es lo que yo trato de enseñar en Colombia y en México.

N.I. ¿Cómo fue que usted se enfocó en Colombia?

D.J. Bueno, en Colombia lo hago porque mis hijas son colombianas.  Allí trabajo esto de manera voluntaria.  He participado durante tres veces en una universidad colombiana. A mí me encanta el país y la motivación de la gente.

N.I. Cuando fue su primer contacto con el país?

D.J. Esto fue en el 2002 cuando yo adopté a mi primera hija.  En Quebec no hay muchos países adonde uno puede ir a adoptar hijos. Me encantó América latina, Colombia me gustó, su cultura, la música y también el hecho de que yo hablaba un poco de español.  Ahora yo lo hablo mucho más.  Yo quería adoptar mis hijas de un país de donde yo pudiera incorporar su cultura a mi vida. Ahora mi vida es canadiense-colombiana.  Hay gente que dice que yo tengo «un lado latino, que no soy completamente canadiense».

N.I. En ese momento hizo su primera adopción.   ¿Cuando decide hacer la segunda?

D.J. Antes de la primera. Siempre mi plan fue hacer dos adopciones.

N.I. ¿Viajan con frecuencia a Colombia?

D.J. Yo viajo casi todos los años, pero mis hijas desde hace un tiempo que no van.  Estamos planificando una visita de todos. Lo que pasa es que viajamos a muchos otros lugares, pero es posible que muy pronto estemos visitando el país. La condición es que mi hija mayor hable español muy bien.

Debbie y sus hijas colombianas.

Debbie y sus hijas colombianas.

N.I. ¿El hecho de tener dos hijas colombianas facilitó el inicio de su relación con Jorge Londoño?

D.J. Eso fue una coincidencia. Si ha ayudado a establecer un enlace latino, con Colombia. La influencia colombiana en la casa es mayor.

N.I. Esto quiere decir que en su casa habita la representación de dos países, Canadá y Colombia?

D.J. Sí, pero hay que tener en cuenta que Jorge también tiene su lado brasilero. Aquí tenemos una especie de naciones unidas. En la mesa se habla francés, inglés y español al mismo tiempo.

N.I. ¿Qué es lo que más le gusta de la cultura colombiana?

D.J. Algo que me ha impactado desde el comienzo es algo que en francés llamamos «la joie de vivre» lo que se dice en español la alegría de vivir, la capacidad de reír y de aprovechar la vida.  Eso me gustó mucho.  También el lado muy amable de la gente colombiana, la música, el baile, la importancia de la familia completa.  Porque aquí la familia formada por la pareja y los hijos es importante, pero la familia de los primos, tíos y demás no lo es tanto.  Yo viví en Colombia con una familia enorme y esto me gustó mucho. Me encantó ver como se visitaban, como se cuidaban entre sí.

N.I. Tengo entendido que adora los animales, tanto que se trajo como «inmigrante» una perra de Honduras…

D.J. Nosotros tenemos cinco perras, de ellos, tenemos tres rescatadas. En mi casa yo he albergado perros que están de paso mientras encuentran un hogar. Ellos han pasado aquí una etapa de transición. Ellos quieren escapar siempre, se encuentran atemorizados de los seres humanos y en el caso de esta perra, se necesitó mucho tiempo para rehabilitarla. Este sentimiento de solidaridad, empatía y de responsabilidad hacia los perros se lo hemos transmitido a nuestras hijas.  Mi hija mayor quiere fundar una sociedad protectora de animales en Honduras.  Cuando los niños hacen esto, se les permite pensar que existe un mundo fuera de ellos.

El padre de Debbie es el Sr. David Lloyd Johnston quien es el Gobernador general de Canadá, lo que significa que es el representante general de la reina de Inglaterra en Canadá.

N.I. Yo la escucho y observo que su sensibilidad social es grande.  ¿De dónde viene?

D.J. De mis padres.  Ellos me enseñaron esto desde el principio.  Mi papá creció en un ambiente bastante pobre y hubo gente que lo apoyó para seguir adelante, para hacer sus estudios en la universidad, los cuales realizó también gracias a las becas y los trabajos que hacía para poder pagar sus cosas.  Para él era importante retribuir esa ayuda.  Nos enseñó a devolver y a pensar en grande. Yo soy una de cinco hijas, mis papás nos animaron a viajar mucho.

Yo viví en Hong Kong durante varios años.  Hablaba mandarín. Mis hermanas y yo vivíamos en diferentes lugares, en China, en México, Costa Rica, Rusia.  Vivimos en muchos países para aprender cómo desarrollar una perspectiva más grande del mundo.  Yo hacía muchos discursos sobre la democracia, visitaba dos veces por semana un campo de refugiados para cuidar sus hijos y permitirles que ellos descansaran un poco.

Nohra Ibargüen Staooer. Corresponsal en Canadá.

Nohra Ibargüen Stapper. Corresponsal en Canadá.

Pensar en la justicia social es algo que viene de mis viajes. No puede ser que haya tanta gente viviendo sin hogar, sin comida.  Son cosas que yo no he visto en Canadá.

Ahora mismo, mis hermanas y yo, todas estamos trabajando en servicio público.  Todas con un sentido de justicia social muy fuerte. Es interesante como hemos nuestras percepciones sobre la vida, como son el feminismo, derechos humanos, justicia social, servicio público y ética. Y estos valores son los que estoy desarrollando en mis hijas.

Debbie y sus mascotas, entre elas, una "inmigrante" de Honduras.

Debbie y sus mascotas, entre ellas, una “inmigrante” de Honduras.

 

Un comentario para "Deborah Johnston: Colombia es parte de mi vida"

  1. roberto bahamon peña  octubre 15, 2013 at 12:19 pm

    En la entrevista afloran aspectos que denotan la necesidad de sobredimensionar lo especìficamente humano, como la solidaridad, el interès social, obligaciòn de ser sujeto social, entre otros. Igualmente, ausencia de sustratos discriminadores. Casi todos ellos, muy vagos en nuestro ser latino o regional. Aprendo bastante de la entrevista. Muy bonita.

    Responder

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.