El gran colombiano

El gran colombiano.

El gran colombiano.

Por Francisco Santos – ¿Cuándo será que esa elite bogotana deja la soberbia que mostró en el debate sobre la elección de Alvaro Uribe como el colombiano más importante de la historia? Sería risible el tema si no fuera porque ese desdén con que se mira a la provincia colombiana y esa actitud de desprecio tiene un efecto en muchas de las políticas públicas que amarran a las regiones y las discriminan.

Lo quieran o no lo quieran los columnistas y opinadores de siempre, los directores de medios nacionales y la izquierda colombiana, Alvaro Uribe Vélez y nuestro gobierno sacó al país del caos en que estaba. Uribe cambió a Colombia para bien y para siempre. Los colombianos lo reconocen, lo sienten y en su gran mayoría lo agradecen.

Vale la pena desgranar el episodio para desnudar la desconexión de esa élite con Colombia y para ilustrar como se da el abuso de los medios con todo lo que huela a Uribe o a uribismo en contra de una gran sentimiento nacional. La historia es la siguiente. Fox TV el dueño de History Channel le da a El Espectador el manejo periodístico del tema. Se da la votación y por amplia mayoría gana Alvaro Uribe. Todo bien hasta ahí.

Luego, y al armar el panel sobre Uribe, El Espectador invita a Lizandro Duque, quien ha apoyado a la Marcha Patriótica, a María Jimena Duzan, enconada y declarada enemiga política e ideológica de Uribe y del uribismo y a Francisco Gutiérrez un antropólogo de izquierda en nada afecto a quien los ciudadanos eligieron como el colombiano más importante de la historia. Ninguno por cierto es historiador o equibrado en su mirada a Uribe. Había que escoger al extremo. Claro, para compensar invitan a José Obdulio Gaviria.

Al otro día del programa ese diario editorializa en contra de esa elección. Solo le faltó decir que los colombianos son unos tontos por escoger a Alvaro Uribe. Y comienza a promover todo lo que sea contrario a esa opinión.

Así funcionan los medios nacionales con todo lo que tenga que ver con Alvaro Uribe. No hay capacidad de tomar distancia o de aceptar su lugar en la historia. De aceptar lo bueno y criticar los errores. Hay que destruir su imagen a como de lugar. Con columnistas o con falsos testigos o falsos escándalos. O simplemente dándole gran despliegue a todos aquellos que como Iván Cepeda son expertos en manipular la opinión y presentar falsedades como verdades o medias verdades como verdades aboslutas.

La credibilidad de los medios nacionales, por cierto hoy muy buenos recipientes de la pauta del gobierno, está en juego. Su desequilibrio evidente, su desinformación sobre la verdadera situación de seguridad y su falta de distancia frente al gobierno dejan por el suelo una historia y una tradición de libertad e independencia que aguantó hasta los más duros embates de la censura y la violencia. Hoy sucumben a la mermelada y la presión del gobierno.

Pacho Santos

Pacho Santos

Este episodio de todas maneras deja en claro que el uribismo es una fuerza viva, un caudal político listo para la batalla que nos permita retomar el rumbo. Acá, los colombianos de bien que saben lo que es el sufrimiento de la provincia, el abandono del centralismo y la violencia. Allá Santos con sus amigos de los medios, las Farc y la tradicional clase política que solo pide puestos y auxilios paralmentarios.

Los uribistas ya ganamos el primer round. Y estamos listos para ganar el de marzo y el mayo.

 

 

 

 

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