El Catatumbo necesita recuperar la confianza y tranquilidad

El Catatumbo y s campesinos. Foto tomada de Internet.

El Catatumbo y s campesinos. Foto tomada de Internet.

Por Hugo Hernán Pérez Amador MD. Anális, especial para somoslarevista.com – Catatumbo, del vocablo Bari: catatumbari que significa constante luz del cielo, en alusión al fenómeno  meteorológico único  en el planeta que  da cuenta de un rayo por segundo  durante al menos 10 horas al día  durante  más de 280 noches del año, este territorio del lado colombiano,  representa el 50% del departamento Norte de Santander con  más de 1.100.000 hectáreas donde reposan 11 municipios del  departamento.

Durante aproximadamente 60 años se ha extraído petróleo que  a costo del barril de hoy superarían los  10 mil millones de dólares, actualmente su potencial petrolero tiene reservas probadas de 17 millones de barriles y probables de 120 millones de barriles. La producción de gas alcanza los 4.8 millones de pies cúbicos al día;   el carbón calculado  en  esta región  supera, según últimas estimaciones  de  firmas geológicas, más de 500.000 millones de toneladas. Es decir, el  60% de todo el carbón disponible en el departamento, a costo de la tonelada  de carbón de hoy fácilmente superarían los 40 mil millones de dólares. La extensión de sus cultivos de palma  alcanzan  las 20.000 hectáreas  y generan  una producción  mayor a 180.000 toneladas de fruto de corozo al año, pero su potencial real  para este tipo de cultivo   son 35.000 hectáreas con una producción mayor a 250 mil  toneladas año.

Posee una reserva forestal o parque nacional Bari con una extensión de 1.151 kilómetros cuadrados.

Posee grandes sabanas para ser utilizadas en  ganadería extensiva y agricultura,  sus tierras son bañadas por ríos riachuelos  y caños  sus recursos en flora y fauna son envidiables, su biodiversidad  hace 30 años era una de las más ricas del mundo. Su potencial   agrícola son 150.000 hectáreas. La región representa el 52% del área sembrada del NS y el 47% de su producción agrícola. Con tierras de alto rendimiento que superan los promedios nacionales.

Sus pobladores aborígenes originales fueron masacrados por  gringos y colonos, finalmente flaquearon  azotados por  la Tuberculosis, y otras enfermedades transmitidas por los “blancos”, solo quedan 3.974.

En esta región se dio el mayor genocidio conocido en Colombia los últimos 100 años, con la muerte aproximada de 10.000 habitantes a manos  del fenómeno paramilitar  y la respuesta de la guerrilla, con cerca de 800 desaparecidos y por supuesto  más de 60.000 desplazados desde 1999 hasta la fecha. Ante la Corte Penal Internacional  hay  demandas contra el Estado por estos delitos de lesa humanidad  que estremecieron a propios y extraños por sus connotaciones y el grado de violencia que allí se utilizó;  ninguna película  de terror jamás superara la realidad que vivieron los habitantes del Catatumbo.

Actualmente  sin vías   de acceso  las carreteras de la Gabarra a Tibú  y de Tibú a Cúcuta no hacen parte de ningún plan de desarrollo radicado   ante planeación nacional. El déficit de vivienda supera el 50%,  el índice de pobreza  multidimensional escala al 73%  superior al promedio nacional y al  departamental. Aunque los  índices de cobertura  de educación básica y segundaria se sitúan por encima del 100%,  la calidad  es una de las más bajas del país  además  con una deserción promedio del 8.5% (el promedio nacional es  del 4.5%), solo el 2.7% de  la población tiene acceso a educación pos secundaria  (en N de S el promedio es 8.7%  y en el país es del 12%) el analfabetismo en el Catatumbo alcanza al 28% de su población¡¡¡¡, el promedio del país es del 7%. Si bien la cobertura en salud del régimen subsidiado  está por encima del 99%, la cobertura general  es del 93%  dos puntos por debajo del promedio nacional, la mortalidad es una de las más altas del país. Hace 10 años los cultivos de coca podrían sumar cerca de 10.000 hectáreas, hoy quedan menos de 1000 hectáreas, definitivamente este es un tema sensible  la coca solo ha contribuido a generar violencia  y terror en la región.

Los campesinos temen  seguir perdiendo el acceso a la  tierra  la cual ha sido adquirida paulatinamente por  empresarios de la palma y  las empresas mineras del carbón, los líderes innatos de la región fueron masacrados como estrategia  del control planteado por la violencia  paramilitar,  nadie se atreve a  hablar  o  pedir la vocería de su región sopena de verse involucrado  en intereses desde diferentes frentes.

Porqué al Estado, le es difícil invertir  800 mil millones en vías para el Catatumbo, 100 mil millones para mejorar la infraestructura  de  salud, 20 mil millones en agua potable, 100 mil millones en mejorar la calidad de  la  educación, 200 mil millones en viviendas rurales y de interés social, porque  es difícil dar seguridad  de tierras a los campesinos si  este tema lo puede liderar directamente el Estado Colombiano sin inherencia de grupos al margen de la ley y sin Zonas de Reserva Campesina que trae suspicacia y desconfianza, pero se le puede  dar títulos a los campesinos con lotes baldíos  y ayudarlos en  proyectos productivos,  porque  si la tierra es extensa y todos caben  se puede dar  a sus   habitantes las condiciones mínimas de dignidad  y bienestar que se merecen. Cualquier inversión  de un billón de pesos adicionales para  el Catatumbo,  sería una mera bicoca comparada  con la riqueza que la región  podría brindar al departamento y a la nación.

Hoy solo hay confusión, un pueblo prácticamente secuestrado por campesinos desesperados ante el futuro incierto, cientos de trabajadores   suspendidos de sus labores,  toneladas de corozo de palma y cultivos  pudriéndose,  un ambiente  caótico donde parece ser  que nadie ve la luz. Los diez mil campesinos que protestan  son presa del temor, los habitantes del pueblo callan  y duermen con miedo de que vuelva la violencia, los alimentos están muy caros  no se consiguen, la desesperanza avanza, el Estado juega al cansancio de los campesinos que bloquean las vías y estos cometen atropellos contra sus  conciudadanos de poblaciones cercanas,  transportadores y empresas que han  creído e invertido en la región y hoy están a punto de perderlo todo en un acto de desesperanza e ilógico.

El trato que recibe el Catatumbo del Estado central es similar  al que recibe el Norte de Santander,  los más altos índices de desempleo y  ocupación  informal  sin planes de contingencia por parte de Bogotá. Su PIB  con muy  bajo crecimiento (0.5%).

Es necesario hacer un alto en el camino y convocar la sociedad. Es necesario  fortalecer el estado social de derecho del país y el departamento. Es necesario creer en los campesinos y en los habitantes del Catatumbo,  en quienes protestan y en quienes  vienen siendo afectados  directamente por los bloqueos,  definiendo mesas de trabajo  donde  asistan representantes del Gobierno, ciudadanos y campesinos  para definir  la hoja de ruta de un desarrollo  inmediato  y sostenible.

Sería una vergüenza que  la región siguiera expulsando  su gente  y  desde la Gobernación y  el Gobierno Central  no se tomen las medidas necesarias para impedirlo.

Hugo Hernán Pérez Amador. MD.

Hugo Hernán Pérez Amador. MD.

Se requiere recuperar la confianza  y la tranquilidad,  evitando caer en el contexto circunstancial de  los diálogos de paz y los intereses de grupos que realmente no aportan sino violencia, enfocándonos en  los intereses de la región y su gente, aceptando que allí ha habido abandono del Estado y de la sociedad colombiana, aceptando que la inequidad  existente entre el campo y la ciudad  es un punto de quiebre que si se observa con gallardía, se deduce que  no se puede seguir permitiendo.  La vinculación  de toda la sociedad colombiana al desarrollo  es la garantía que  cualquier  esperanza de paz  realmente  tenga el impacto que todos esperamos.

 

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