Nubes Verdes: poesía en la frontera Colombia-Ecuador

Nubes verdes.

Nubes verdes.

Por Jesús María Stapper – En  el mundo sólo existe un colibrí. No sé cómo hace para visitar todas sus flores en la primavera de un día. La poesía no tiene alas pero vuela allende las contingencias del tiempo… y de los tiempos. Supera cordilleras y serranías. Supera acantilados… y abismos. ¡Vuelo tribal (…) Vuelo contemporáneo! ¡Vuelo sagrado! La poesía es la voz mágica y alucinante que supera las fronteras… incluso las de la piel, incluso las de los sentimientos. Las fronteras de la poesía… o la “poesía sin fronteras”… es  cuestión inherente al libro Nubes Verdes (Antología de Poesía Viva: Nariñense-Carchense: Colombia-Ecuador) editado por Caza de Libros (Ibagué) bajo la Investigación y Compilación y Dirección Editorial de Julio César Goyes Narváez.  Por antonomasia este libro supera las fronteras (impuestas) del hombre sudamericano. Por algún (o muchos) camino-s la poesía de esta singular sala del mundo llega a su lar perenne: Morada al Sur… del eterno Aurelio Arturo que mantiene sus puertas abiertas a lo que fuere menester…  a donde llegó un día cualquiera –exiliado- Juan Montalvo un ecuatoriano universal que recaló en Ipiales (Nariño-Colombia) quien trajo el ’desconocido’ motivo de “apalabrar el territorio”. Esta antología  es una vasta manifestación de versos con un particular sentido y un sostenido  lenguaje y una común historia (con el resto de la Humanidad). Es un encuentro válido de voces internacionales de -precisión fronteriza-  y poética  donde  encontramos que lo vernáculo (o lo supuesto regional) es lo más universal que existe. Nos enseña en los imaginarios de una raza particular de inteligencia suprema que el universo (como el amor) queda en todas partes. Un país de otro -en su frontera- (un estigma inculcado de abismos innecesarios) dista a un paso; así,  la frontera colombo-ecuatoriana, en este caso de un libro de sueños y en-sueños fronterizos, dista a una sílaba… a una palabra… a un verso… a un gesto… a un agarrar de manos. Es un tejido onírico que increpa las distancias y las separaciones en un lugar cierto donde todo es igual… y en tal semejanza… todo es cercanía. Es allí donde la gente se mira de frente y luego habla de los horizontes que cobijan como esperanzas y embrujos a sus montañas.

Julio César Goyes.

Julio César Goyes.

En el proemio, Julio César Goyez, nos señala (quizás) que las Nubes Verdes emergen de las sementeras del territorio colombo-ecuatoriano… “metáfora en el paisaje”, -secreto de la parentela-, estadio fulgurante de una región. Las Nubes Verdes se perpetúan como imágenes variables que juegan con los filos de las montañas… con  el olor de los volcanes y con los hogares milenarios de los cerros escarpados. Las nubes tienen espíritus anclados y andariegos… son el “performance de la vida” que transcurre en un territorio santo donde los troncos crispan en los fogones  y las humaredas salen por las coronas de las casas… y así las familias lugareñas… invitan generosas a las meriendas de todas las horas… es allí donde las reminiscencias son un canto a la memoria… son una poesía.

Carlos Bastidas Padilla (colombiano), quien escribe (a manera de prólogo) en el libro Nubes Verdes: Del lado de Acá, nos señala el recorrido de tantos y tantos versos como una crónica del corazón: “Ecuador es este joven con melena / que lleva un huracán en cada brazo” de un poeta ecuatoriano “antologado” en la obra. Señala además que la antología suscrita es un punto de partida (tiene razón. Los ecos de los vuelos de esta “masificación” de poemas trascendentes retumbarán y perdurarán por donde fueren… y llegarán a rincones miles con una manifiesta invasión de Continentes). El libro se abre con una llave de cristal porque en la ancha alcoba de sus palabras “articuladas-poemadas” se encuentra la luz pródiga de sus cirios interminables.

Simón Zavala Guzmán (Ecuador) co-prologuista de esta simbiosis poética binacional, escribe: Poesía Pastos y  llega al libro con las resonancias de su  música de zampoñas. En su decir habitan las cosmogonías… y “define” todo tipo de cosmologías. Anuda en su alma Pastos de Nariño y Pastos de Carchí. Transgrede las fronteras y borra sus líneas –malditas-… y  da un todo integral a sus pueblos como una unidad comandada por los Tótems que la poblaron a través de los siglos, con lo cual nos advierte que la “alquimia poética” tiene poderes mayúsculos. La poesía que contiene esta extensa obra  trasciende en el corazón de los pictogramas… legado ancestral que consiente sus rituales.

Edwin Salas Cárdenas (contracarátula) nos indica que: Los autores de esta antología no escriben sólo para determinadas personas, sino para una comunidad numerosa, ansiosa de compenetrarse en los recónditos secretos que con bella pureza quieren ser transmitidos. La recopilación poética binacional constituye un hito importante en el quehacer literario de los dos países, de pueblos hermanos cobijados por sus raíces.

Jesús María Stapper - Escritor, periodista y artista plástico.

Jesús María Stapper – Escritor, periodista y artista plástico.

El libro Nubes Verdes (antología binacional colombo-ecuatoriana) tiene entre sus páginas (390) la palabra grande y sustancial de una pléyade insigne del acontecer poético sudamericano. Cuarenta y ocho voces saltan a la palestra. Un rigor académico la viste de gala. En sus recorridos nos vamos asombrados por las praderas de la imaginación convertidas en días de gloria… en tardes de picnic…,  en sables de pasión, en donde se palpa el suspiro de los crepúsculos… y  la manigua tiene virtudes y deseos y desvaríos. La ganancia de quien lee la obra se ejerce  al terminar sus versos porque querrá  empezar de nuevo… luego hay ethos para la merienda de la tarde… y buena sazón para la comida poética-espiritual de los días entrantes. Los invito a celebrar, con una copa de champagne, la sonora fiesta de las Nubes Verdes pero los insto a hacerlo en pleno estío… ojala antes que los monzones fugados de África nos traigan a colación lo bravío de los nuevos inviernos… porque bravía es la tierra y la gente que vive allí y canta y sueña y escribe poesía de ponderada calidad. Y para terminar, los invito a “principiar por el principio” como suele decir un gran amigo profano en lides literarias: en la portada viene una maravillosa y embriagadora pintura del maestro Guillermo Bustos Castro en cuyas cuerdas musicales habita la nostalgia… y la sonrisa que esbozaremos pasado mañana. 

Jesús María Stapper Stapper

Mayo 14 de 2013

Bogotá D. C. Colombia -Sudamérica

 

 

 

 

 

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