Reforma a la salud se cocina en el Congreso

En manos del Congreso está la reforma de la salud.

En manos del Congreso está la reforma de la salud.

Por Hugo Hernán Pérez Amador. MD. Se prepara una reforma al sistema de salud en el Senado; más que una reforma a la salud, allí se cocina una reforma financiera de la salud, es llamativo que  el gasto de salud y  los recursos  que maneja alcanzan a representar  cerca del 8% del PIB nacional, las transacciones  en el sistema superan los 30 billones de pesos al año. Los grandes negocios que allí se generan y el gran movimiento de mano de obra  en el sistema sin duda son un atractivo para los Padres de la Patria.

Sin embargo los temas fundamentales de la salud no están representados  aun en el texto de la reforma…

Una gran equivocación de la Ley 100/93  fue la implementación del nefasto  Decreto 4747 en el año 2007, fecha que coincidió con la gran  explosión de tutelas  por  inoportunidad en la atención, pues bien los artículos  del 13 al 16 intentaron regular los procesos de autorización dentro del sistema, situación que no era necesaria;  estos artículos  propiciaron que las EPS generaran  autorización por cuanto servicio requería el usuario. Esto desvirtuó el concepto de la continuidad ya que la ley permitió interrumpir la  atención del paciente condicionada a la generación de una nueva autorización y de esta manera se perdió la oportunidad  en el  servicio.

Por eso hoy vemos como un paciente ingresa a una IPS  y cae en  una cadena de servicios condicionados a un rosario de autorizaciones interrumpidas  por fines de semanas, horas hábiles de funcionarios, caídas del sistemas, no localización del usuario en bases de datos, cambios de turnos, demoras en el trámite de autorización, escala del autorizador, autorizaciones que solo se dan en  el nivel central,  ete ete. Mientras tanto el sistema sufre  sobre costos por diagnósticos inoportunos y atenciones retardadas y la calidad de vida de los usuarios se deteriora dentro de las instituciones en espera de un visto bueno;   las estancias se prolongan y se muere la gente en esta espera. La reacción siguiente en los actores del sistema es una tolerancia  y permisividad enfermiza y crónica  que  hizo perder el sentido de pertenencia de los médicos  hacia la salud. Pues bien las autorizaciones  deben  generarse en  una  primera instancia y los servicios que requiere un usuario  deben ser autonomía del médico  o médicos tratantes  bajo la premisa de la evidencia médica y científica y bajo el amparo de la ética profesional; el administrador solo pagaría lo demostrable dentro de este contexto.

Otro gran problema del actual sistema es  la no calidad de los medicamentos que reciben los usuarios.

Un  gran inconveniente del sistema de salud es que la gran mayoría de  profesionales adscritos adolecen de contratos indefinidos o estables,   trabajan  por vinculación laboral no formal, lo que permite  a las instituciones prestadoras y  administradoras de salud  ejercer un papel dominante sobre sus trabajadores y estos se ha visto reducidos  a una posición de sumisión absoluta por que el sistema contractual impide que  los médicos y otros trabajadores de la salud cuestionen las condiciones  exigidas por las empresas de salud en cuanto al tiempo de consulta, limitación de servicios, barreras en las remisiones  entre otros  factores que toleran  so pena de ser retirados de sus empleos  ya que no tienen  capacidad de  defensa ante el empleador.

Sin estos correctivos una nueva ley no será más que otro gran fiasco y la demostración que nuestro sistema de salud ha estado en manos incompetentes que no conocen como funciona realmente la salud de los colombianos. Es hora de pensar en una verdadera reforma  y evitar al máximo que se repitan los errores del pasado.

Hugo Hernán Pérez Amador MD. Analista.

Hugo Hernán Pérez Amador MD. Analista.

Peor aún, es que la  reforma  tiene vicios de enfoque, pues, además de estar hoy concentrado el poder del manejo de recursos en los actores políticos, ya que   la Ley 100 favoreció  a un grupo de médicos-senadores y representantes de la patria a   adueñarse de los  grandes negocios de la salud y crearon   emporios de IPS y EPS, de importadoras de medicamentos e instrumentos médicos,   al servicio de sus intereses económicos y electorales, la nueva ley pretende concentrar aún más el poder económico en  el rango  de poder politico y llevara  a una escala superior  el grado de corrupción en el sistema favoreciendo ahora  a alcaldes y gobernadores a hacerse con el  manejo de los recursos.

 

 

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