¡Vainas de Nicolás!

Ricardo Escalante, Texas – Cada vez encuentro más razones para admirar las virtudes de mi excelso Maestro de Derecho Constitucional Pluscuamperfecto, Nicolás Maduro, aunque debo aclarar de una vez por todas que tal vez por un hecho meramente fortuito, el hijo de Hugo Rafael Chávez Frías es él y no yo. Eso, por supuesto, lo hace a él heredero universal y directo de la fortuna intelectual del prenombrado ciudadano de Sabaneta.

Mi venerado Maestro defensor del principio constitucional según el cual “chivo que se devuelve se esnuca”, acaba de reconocer en vivo y en directo que su padre le había girado instrucciones “para que lo siga haciendo bien”.  Como especialista en ese derecho constitucional-penal que él mismo creó, recuerdo que Nicolás siempre nos decía “a confesión de parte relevo de pruebas” y, en consecuencia, he decidido liderar una organización  ciudadana para tramitar su cambio de apellido.

¿Cambio de apellido? Si, claro.  Me asisten poderosas razones para hacerlo: La primera es mi admiración, porque el hasta hoy señor Maduro anoche se atrevió a echar la tremenda vaina de revelar que a quien creíamos que era su padre, un buen día le habían metido gato por liebre. Y ésto no lo digo yo. “Su palabra vaya “alante”, nos decía el propio Maestro en sus nada aburridas clases magistrales.  Hay también una razón de sonoridad, porque no es igual ser Nicolás Chávez que Nicolás Maduro, con todas las implicaciones sucedáneas.

El Maestro, cuyo bien articulado pensamiento siempre tiene ulteriores y refinadas intenciones, esta vez también dejó colar a través de la televisión graves dudas sobre la naturaleza del ADN del nutrido grupo de socialistas del siglo XXI que lo rodeaba. Agitando el índice derecho, con lentes Christian Dior en la punta de la nariz y en medio de un sepulcral silencio cómplice, agregó: “Chávez es padre de todos nosotros”…  A su manera, mi abuelita siempre andaba armada con frases acordes para cada ocasión, y una de ellas era “el que calla otorga”.

Ricardo Escalante. Periodista y analista político.

Al escuchar la contundencia de tales palabras, desde un ruidoso bar de Sabana Grande, en Caracas, inmediatamente me llamó mi viejo amigo Olmedo Lugo para decirme: “¡Ese líder sí ha sido un GP! Menos mal que nunca pasó por Trujillo, porque esta noche muchos de nosotros estuviéramos mirándonos las caras con inocultable desconcierto”…

¡Qué grande es Nicolás!

Ricardoescalante@yahoo.com

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