A ellos, el fútbol los mantiene unidos desde niños

Glorias del deporte. Foto somoslarevista.com

Texto y fotos de Mary Stapper. Se conocen desde niños cuando jugaban en la escuela de fútbol  de Dagoberto Gutiérrez en el Barrio San Luis. Algunos de ellos se convirtieron en profesionales de esta disciplina como Giovani García.  Otro, como Jorge Radamel Espinel García (primo hermano de Radamel Falcao) reclama a su padre por no haberle permitido jugar profesionalmente en este deporte que tantas pasiones despierta tanto en jugadores como en el público.

Dagoberto Gutiérrez, el profe. Foto somoslarevista.com.

Se reúnen cada seis meses, cuando “la chaza” Geovani García viene a Cúcuta y los convoca para recordar los viejos tiempos. Esos tiempos en que Dagobeto les inculcaba amor por el deporte, disciplina, respeto hacia los demás y así mismos. Como en los viejos tiempos,  estuvo con ellos.

Poco a poco fueron llegando a la cancha simplemente fútbol. Y al igual que ayer, resultó muy difícil tenerlos quietos en un mismo lugar. A la legua se les nota la emoción que estos encuentros les proporciona.

Radamel Falcao García y su primo Jorge Radamel Espinel García. El parecido es extraordinario. (Foto archivo particular)

Recordaron sus travesuras, la combinación del fútbol con el estudio, los consejos, regaños y aplausos. Y como ayer, jugaron y metieron goles. Fue Jorge Radamel, el goleador de la jornada, quien al igual que su primo, logró 5 en un solo partido.  Y fueron apareciendo nombres  como  Alexande Quizeno, Edison Rico, Germán Garcés conocido como “el remache”, Jhonny Barona, Carlos Alberto Cosme, Juan Carlos Jaimes, Juan Carlos Uribe, Jorge Soto,  Henry Rodríguez y Geovanni García entre otros de los cuales Dagoberto se siente muy orgulloso.

“Me siento orgulloso porque muchos de mis pupilos han pasado a la Selección Norte y son un ejemplo para los jóvenes”, sostiene Dagoberto Gutiérrez.

Cuenta que todos están casados y tienen hijos, algunos son profesionales, otros comerciantes. Todos ellos llegaron a su escuela de fútbol a los 10 años y se fueron cuando cumplieron 17 años cuando salieron bachilleres e ingresaron a la universidad. “El fútbol es el mejor deporte y forma a los muchachos como personas. Estos muchachos son personas responsables, son amigos y siguen siendo amigos a pesar del paso del tiempo”, afirma.

Entre charla y charla con los protagonistas nos enteramos que a Giovani García le decían “pelusa” por su pelo parado, pero fue en Cali cuando jugó con el Deportivo Cali donde se ganó el “mote” de “la chaza”, por el mismo motivo que le decían “Pelusa”. La diferencia es que en Cali lo hicieron por el parecido de su cabello al de un loquito que vendía dulces. “El nombre de “la chaza” nace de una señora que tenía un hijo con el pelo todo paradito como el mío y los costeños me empezaron a decir que yo era el hijo de la chaza”, confiesa.

Lo primero que llama la atención de Geovani García son sus tatuajes, cada uno tiene su historia religiosa, una cruz, una corona de espinas y los nombres de sus hijos. García ha pasado por más de nueve Clubes profesionales. Es una estrella de la cual hablaremos en otra oportunidad…

Geovani «La Chaza» García y Jorge Radamel Espinel García.

 

 

 

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