Saúl Gómez Mantilla: «El amor y la palabra» fantasmas y realidades

Saul Gómez (autorretrato)

Por Andrés Ricardo Carvajal Castro. Saúl Gómez Mantilla espera regresar a Cúcuta en noviembre, para presentar a los cucuteños su cuarto poemario «El amor y la palabra” un libro que ya ha sido mostrado en Bogotá, Manizales y en el vecino país, Venezuela.

Según Saúl este libro: «Habla de la relación entre lo que se nombra, en este caso el amor

Y su imposibilidad de realización en el mundo moderno.»

Y con cortos pero cortantes versos Saúl nos demuestra que solo en el arte se puede manifestar el amor: «La literatura es una forma de manifestar el amor, en este caso, lo intento con las palabras, que es el material con el que creó un mundo.»

Y en este universo presentado en el poemario sigue omnipresente el alma de Edwin López, este ángel caído que en el poema «Pequeño conteo de los gritos» de su libro «Rostro que no se encuentra» nominado al Premio Internacional de Poesía de Struga en Macedonia:

Edwin reía y sentía al bailar como se le iba el cuerpo.

Y el poema sin nombre que reza:

De Edwin López queda su cuerpo

 tendido al sol

 como en un sueño

«El amor y la palabra» es dedicado a él, en palabras de Saúl: » Mas que un fantasma, es una presencia, que se hace realidad por medio de la palabra, al nombrarlo, los recuerdos son más reales. Su asesinato es una constante en mi obra, un lugar al que se regresa para buscar sosiego.»

«Otra de las víctimas de la guerra sucia y el terrorismo de estado fue Edwin Ariel López Granados, quien terminó materias correspondientes al programa de Tecnología Electromecánica. Durante sus estudios formó parte de los grupos institucionales de danza y teatro, estaba vinculado como docente a la Vicerrectoría de Bienestar Universitario (coordinador cultural de educación a distancia) en la UFPS, y era estudiante del programa de Filosofía en la Universidad de Pamplona. Fue objeto de desaparición forzada la madrugada del domingo 13 de abril, cuando sujetos encapuchados y fuertemente armados (alrededor de diez hombres) irrumpieron en el hogar de familiares en la ciudadela de Atalaya, Cúcuta, donde Edwin acostumbraba a pasar los fines de semana en compañía de su familia y su hijo Sebastián.» Dice un medio virtual sobre quien fue Edwin López (Esto fue autorizado por Saúl Gómez Mantilla) Pero Edwin López fue para él su amigo y hermano, y es la suma de sus poemas y letras que lo permiten evadir una realidad que ataca incluso a los escritores, como la quiebra de su Editorial Épica Ediciones por factores económicos y el robo de su portátil con obras de escritores que luchan por una publicación que incluso no se va a vender bien en un país y ciudad que no lee y apoya a sus escritores en masa.

Edwin López es un ángel, como uno de los muchos ángeles enunciados en este poemario en el capítulo 2  de su libro titulado “Ángeles del abandono» Saúl dice: «Los ángeles son un símbolo del paraíso perdido, de quienes lo han perdido, los indígenas, los desplazados, los campesinos, los huérfanos, todos aquellos seres que se encuentran en un lugar ajeno, en un infierno, en este caso llamado ciudad.»

Y así, la literatura es la única que forma mediante la palabra el amor, amor inexistente en este mundo, lleno de fantasmas y realidades como las plasmadas en versos como:

Del bello dolor

Que misterio el de la palabra

el dolor encadenado resulta bello.

Ocultas las lágrimas

queda en la palabra

la carga del recuerdo

—pesado lastre de todos los días—.

 

 

 

 

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