Carta a mi tía Bertha

Mi tía Bertha con sus gafas, mi mamá, mi hermano y yo.

Por Karl Nigrinis Stapper. Hoy recibí una llamada de mi madre, me decía, “.hijo…te tengo una mala noticia…” con voz entrecortada, continuó“… tu tía Bertha falleció hoy…”, se quedó callada un momento y prosiguió“… voy con tu hermano para donde Bertha…”, se despidió y colgó.

Luego, me quite las gafas y me quedé un rato mirando sin rumbo fijo, al comienzo me dio una enorme tristeza, me quería ir corriendo, buscar un avión y acompañarte por última vez en la tierra, luego mi mente se puso en blanco, y recordé muchas cosas que viví con ella, cuando era niño, su ternura y a la vez su disciplina, lo buena madre que fue en vida, lo buena hermana que había sido, por supuesto buena tía, me decía muchas cosas, algunas las entendí de niño, otras creciendo poco a poco y las más hermosas después que me casé, su hija mayor decía que a ella le encantaría que fuera cura o sacerdote, eso cada vez que pasa por mi mente me da una enorme sonrisa, pero como dije hace un momento, esa parte la entendí después de haberme casado.

Recuerdo que hace más o menos unos 7 meses que empecé a pensar en mí tía con una ansiedad increíble, no sabía por qué, pero todo el tiempo quería hablar con ella, siempre llamaba y le preguntaba a mi madre, “…mamá, ¿cómo está mi tía Bertha?..”, ella me iba contando poco a poco sobre su salud, las cosas que sucedían alrededor, eso me tranquilizaba un poco, luego le decía, “… la saludas por favor…”; eso me sucedió durante todos esos días, siempre preguntaba por ella.

Un día, con mi esposa, con quien poco a poco me fui acercando nuevamente a esa parte hermosa que tenemos los humanos, pero que había dejado de lado, la piedad, la piedad a la vida, a mi vida, a los demás, pero más a Dios, fuimos al 20 de julio, vi una imagen de la Virgen que me llamo la atención, me gustó mucho, una cara hermosa, sonriente, como quien dice, BIENVENIDO HIJO MIO, HAS REGRESADO, TE ESTABA ESPERANDO CON LOS BRAZOS ABIERTOS, esa imagen de María me pareció hermosa, tanto que donde pasaba la tenía en mi mente, junto con mi ansiedad de saber ¿cómo está mi tía? De repente, un día le dije a mi esposa, “…quiero regalarle a mi tía una imagen de la virgen…”, enseguida ella sonrió.

La Virgen María me sonrió.

Fui con ella, a comprar la imagen de María, y me gusto una tanto, que llevaba en sus manitos una rosa, tenía una sonrisa, con la cual me sedujo, con su mirada me toco el alma, la hermosura de su rostro me recordó su amor hacia nosotros, a tal punto que me la llevé. La empaque con cuidado y la envié. Al día siguiente, me confirman que mi tía la recibió, mi madre me llamó a penas se la llevó, dejándome hablar con ella, le conté porque le había enviado la virgen, ella me entendió, le dije “…ahora entiendo todo lo que me decías respecto a muchas cosas, más ahora entiendo la devoción que le tienes a María…porque esa devoción, también la he vivido con mi esposa”, mi madre me dice que ella sonrió, luego le dije “…te quiero mucho tía bella…”, me dio la bendición, según me decía mi madre, y nuevamente sonrió.

Ahora tía, quería decirte, de nuevo lo que te dije en vida, te quiero mucho, gracias por enseñarme tantas cosas, gracias por ser esa mujer emprendedora luchadora, que nunca dejaste de ser madre, esposa, tía y hasta abuela adoptiva de mi hermano, te encargaste de tu casa, sola, después que mi tío falleció, la sacaste adelante, y a tus hijos, y también a todos aquellos que llegamos a tu casa, que siempre la sentimos, ¡nosotros!, mi madre, hermano y yo, como la nuestra; nunca nos dejaste un plato vacío y con tu sabiduría y a la vez tu sencillez, nos mostraste las maravillas de la vida, gracias, ahora estás con mamá María, quien me ha sonreído desde hace 7 meses, y que siempre te ha sonreído a ti, te acoge en su manto y te da esa gran recompensa.

Feliz viaje tía, espero verte, contarte las cosas que viviré a partir de hoy, 30 de octubre de 2012, vivir con mi esposa, crecer con mi sol chiquito, aprender de mi familia, mi gran familia, a la cual yo amo.

No sé si te lean estas palabras, o las lean para sí mismos, lo importante es que a través de mi corazón te envío cada sílaba, cada sentimiento, cada emoción, y que tú, ya las recibiste.

NOS VEREMOS PRONTO TIA, HASTA LUEGO, QUE DIOS TE BENDIGA SIEMPRE.

 

8 comentarios para "Carta a mi tía Bertha"

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