Adiós mi pana

Exequiades Chirinos. Articulista venezolano.

Por Exequíades Chirinos – Venezuela. Epa Chávez…! Párame porque te ecribiendo aunque no soy dotol. Ni pasé de sesto grado. Te vi en la carroza y traté de hablalte pero esos gorilas no me dejaron. Me dieron bulda e duro y me duele el coco de los chichotes que tengo.

Por eso decidí ecribirte. Pa ver si así me atiendes como antes, cuando venías al barrio y le dábamos a la sin hueso fumando y bebiendo anís. Esos días no vendrán porque estás endiosao. Gordo, hinchao y prepotente como se pone el portugués cuando me pide que le pague.

Te veo por el tuister o las cadenas pero ya esas cadenas no me gustan porque repites lo mismo como un loro. Que si el Imperio, que si los yanquis, que si la guerra, que si me van a matar…todo eso que nos dijiste cuando te enfrentaste a Frijolito, al Pancho ese que te llamó gallina y otras cosas feas y ahora aparece como tu pana en la tv y las fotos.

Ese verbo tuyo stá bien gastao desde la pelea con el Rosales, a quien le ganaste pero el tipo dejó el camino pa’ podé derrotate con los votos. ¡Ese Rosales andaba en algo serio!

Epa Chávez, te veo mal desde el referendo constitucional. Ahí lloraste de la arrec…, lo se porque un militar del barrio nos lo dijo bajito a mi y a unos cuantos en una fiesta después de quince frías.

Sabes que en el cualto del rancho estaban todas esas franelas tuyas, de la Batalla de Santa Inés, 10 millones por er buche, y otras más . ¿Sabes una cosa? Las quemé ayer. Las rompí y quemé de la rabia porque me mataron a la Vieja.

Sí, Chávez. La vieja que te adoraba y se te guindaba del cuello cada vez que iba a pedirte cosas pal barrio allá en Miraflores. Fueron unos tombos porque en el cerro los conocemos bien hasta por la forma de caminar. Fueron ellos disfrazaos de civir. Se equivocaron de casa y entraron echando maldiciones y tiros. La vieja salió a pediles que se carmaran pero los bichos le dispararon. Cuando la vieron y reconocieron a la Vieja Petra dijeron: ¡una mártir de la revolución!

Se fueron con las mismas y nosotros tuvimos que recoger pa’ poder enterrar a la Pure. No lloramos porque el dolor e más fuerte.

¡Qué revolución de la vai… es esta, Chávez, donde no consigo leche pa los chamos, hay colas hasta pa’ comprá un kilo de carne y matan a la gente como moscas! Ya, me cansé. No te lo perdono Chávez. Menos que andas con esos bulgueses, porque esos amigos tuyos vestidos de rojo sí son bulgueses. Van al Imperio y a Londres con dólares y después nos caen a coba con el sacrificio de la revolución. Andan bien vestíos, en carrotes y el pueblo pasando hambre.

Vi al Flaco. A ese que le dices Majunche y nada que ver. Lo vistié en Catia y el tipo no es así como tu dices, Chávez. Es tronco de gente. Sencillito. Habla bajito y sabe ganarse a la gente. Me gustó porque creo que está diciendo veldades, no esas mentiras tuyas que repites a cada rato y me las se toditicas de memoria.

Chávez, en etos años aguanté de todo y te apoyé en todas esas locuras porque hasta me vestí de Paracachito pa’ engañar a la gente con aquello del Golpe y el Marnigicio. Ya me deperté de veldá. Lo tuyo se llama robolución y te digo desde ahorita que no votaré por ti. Prefiero mil veces a ese que mientan Capriles pa’ montame en el Autobús del Progreso que volvé a date mi voto. Hoy me puse La Gorra, así como lo oyes. Chamo, La Gorra… Y te digo bien clarito pa’ que lo ecuchen por allá por Miraflores: ¡Adiós mi pana!

@exequíades

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.