MOCKUS Y PABLO PÉREZ

Por Exequíades Chirinos

En las pasadas elecciones presidenciales de Colombia, Antanas Mockus triunfaba en las encuestas virtuales y mediáticamente lucía como el candidato ganador hasta el día de los comicios cuando se demostró la verdad: el fervor del pueblo, el apoyo popular, estaba del lado de José Manuel Santos.

Mockus aparentaba ganar y, efectivamente, fue el presidente electo en las redes sociales, ¡el mandatario virtual! mientras Santos demostró que era la opción más conveniente por sus políticas de gobierno y sus interesantes propuestas.

La gente vio en Mockus al Alcalde Mayor de Santafé de Bogotá y al representante de la capital, del centralismo, de un solo sector que tenía apoyo de los medios, mientras que Santos se transformó en el gran candidato colombiano porque sus políticas eran mejores y estaban dirigidas a la gente de todas las clases sociales.

En Venezuela, el candidato que llega a los sectores populares, que representa el sentir de la gente de todos los estratos y cuyas políticas son inclusivas, es Pablo Pérez Álvarez, un hombre respaldado por una diversa gama de partidos políticos y organizaciones civiles que en él observan al líder capacitado para enfrentar con éxito el desastre que deja la gestión de Hugo Chávez Frías.

Los venezolanos no pierden de vista los pasos firmes dados por Pablo Pérez para consolidar la unidad mediante el decidido respaldo a la propuesta de la Tarjeta Única, la cual en el fondo representa la gran unidad nacional para ganarle a Chávez el próximo 7 de octubre.

Vieron como en un gran acto político todos los partidos que respaldan a Pablo Pérez declinaron a favor de la Tarjeta Única, apartando las aspiraciones de cada organización, para sumarse como un todo a la tarea de triunfar y recuperar la democracia.

Defiende la no reelección presidencial como premisa básica para evitar cometer a futuro el error de cualquier dirigente de perpetuarse en el poder, destacando su promesa de ser Presidente por un solo período y nada más.

En su campaña, Pablo Pérez enarbola la bandera de la descentralización porque la siente como una política necesaria para fortalecer los estados y municipios y así evitar la destrucción del Estado descentralizado que promulga la Constitución Nacional vigente.

Sin miramiento alguno, la descentralización es la madre y el padre político de Pablo Pérez, quien surgió de este magnífico proceso impulsado por el pueblo venezolano en los años ’90 y se desarrolló con éxito hasta su estancamiento en el período chavista. 

Albert Einstein dijo: “no pretendamos que las cosas cambien, si siempre  hacemos lo mismo” y si ahora pretendemos hacer lo mismo de siempre, de orientarnos políticamente por el centralismo, entonces nada cambiará, de ahí que tomar la ruta de la descentralización que nos señala Pablo Pérez, y votar por él en las Primarias de febrero (no en las redes ni encuestas virtuales) es el desiderátum para ganarle contundentemente a Hugo Chávez la presidencia del país.

 

 

 

 

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