ELECCIONES, BUEN RESULTADO PARA LA DEMOCRACIA

Segundo Antonio González C. – Ingeniero de Petróleos.

Por Segundo Antonio González C

Las recientes elecciones regionales y municipales no dejaron ninguna duda de que  algo está cambiando en Colombia, pues mostraron que el electorado en muchas partes votó por candidatos que no estaban necesariamente apadrinados por  los viejos gamonales y mejor, que tampoco deseaban seguir a algunos jóvenes que siguen la vieja escuela de esos dinosaurios de la política, que la utilizan como un medio para enriquecerse, para manipular, para amedrentar si no se siguen sus instrucciones. En otras palabras, se votó en muchas partes por  candidatos frescos, con programas renovadores de progreso, honestos, que nos convocan a participar de manera  transparente.

Las elecciones han dejado la evidencia de que la renovación de la política es una tendencia marcada en Colombia,  con una dinámica  de pluralismo, de inclusión, de  participación. El rechazo de los ciudadanos a los candidatos sindicados de corrupción, o sospechosos de relaciones no muy santas y con un pasado dudoso, es algo muy positivo para el nuevo país que debemos construir, con el fortalecimiento de las instituciones y de nuestra democracia, trabajo que debe continuar.

Para poder avanzar hacia el progreso, el país debe trabajar más y mejor, ponerse a la altura de los pueblos en desarrollo, de tal manera que los beneficios del progreso se traduzcan en calidad de vida para los ciudadanos, con educación, salud, vivienda, trabajo con salario digno y alimentación. Por eso la expresión de los ciudadanos cobra tanta fuerza e importancia en esta tierra que intenta superar sus dificultades.

La experiencia del 30 de octubre de 2011 debe ser considerada como ejemplo en futuras contiendas electorales, así elegiremos a los mejores para gobernarnos. El Norte de Santander ha dado el primer paso en el cambio de los esquemas tradicionales de la política, para fortuna nuestra. La elección del nuevo gobernador, doctor Edgar Díaz Contreras, hijo de Chinácota, fue avalada por una inscripción con 172.000 firmas. Así consolidó su arraigo en el poder popular y contrarrestó la decisión que le impidió participar en una consulta democrática, que hubiera permitido la selección de un candidato por las bases populares. 291,389 votos, que representan el 59.76% de la votación departamental le han dado la razón y, por su puesto, le otorgan un mandato muy amplio para sacar adelante su programa de gobierno.

La campaña por la alcaldía, de Donamaris Ramírez París Lobo, no era del gusto de algunos dirigentes políticos, sin embargo, los ciudadanos votaron masivamente por él. Así es la democracia. Pero no podemos dejar de lamentar la distribución electrónica de panfletos que pretendían cambiar las simpatías populares a punta de injurias y calumnias.

Gran reto tienen estos dos gobernantes en una región con graves problemas económicos y sociales, aislada del mundo y dependiente de una frontera que no da signos de restablecer el comercio, principal fuente de ingresos para su población. Nuestro deber, por lo tanto, es respaldarlos en su gestión, pues obtuvieron la mayoría de los sufragios. Así las cosas, lo importante ahora es, proyectar a nuestro departamento en una visión de futuro, de una manera integrada en todas sus regiones, pensando en grande y haciendo realidad sus fortalezas.

En Chinácota, mi tierra, nuestra tierra querida, ocurrió lo que el pueblo deseaba: la elección de una persona digna de confianza para la administración del municipio. Seguramente hace falta un cambio de diseño en el manejo de la función pública, más formalidad, más planeación, mayor organización administrativa y, sobre todo, más amor por la patria chica. Los ciudadanos claman por la transformación, renovación, estructuración de los servicios públicos y el desarrollo planificado en urbanismo, infraestructura vial, desarrollo agroindustrial y control de su desarrollo económico. Esto es fundamental para  evitar los peligros que pueden convertir el territorio en objeto de especulación, con el argumento de que la única vía es el turismo informal, sin organización y excluyente de las fortalezas en la producción rural, tan importante para el balance razonable de su economía. Chinácota tiene todo para ser una gran ciudad, con un desarrollo económico y social, que impacte el crecimiento del PIB departamental.

El nuevo alcalde debe convocar, a quienes no lo acompañaron, a respaldar su gestión y a participar en la construcción de un futuro más digno y más amable para la población. La democracia se encargará de ofrecer nuevas oportunidades a quienes no tuvieron el favor popular.

 

Segundo Antonio González C.

Octubre 31 de 2011

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