JAVIER PAYARES, VÍCTIMA MINA ANTIPERSONA ES HOY UN CONSAGRADO ARTISTA DE BUCARAMANGA

 

Javier Payares

Trece años atrás, más exactamente el 10 de enero de 1999, Javier Payares se encontraba trabajando como ayudante de ganadería en una finca del municipio de San Pablo, Sur de Bolívar. Ya eran más de las 4 de la tarde, y  se disponía a encerrar el último grupo de ganado para luego irse a descansar y a prepararse para su siguiente jornada de trabajo. Un objeto le causo curiosidad,  un tubo pvc estaba en el suelo,  muy cerca donde caminaba. Sin pensarlo dos veces lo recogió y agitó; “el estruendo fue muy duro, sentí como un quemón y que una fuerza me botó muy lejos…. Sabía que me había hecho mucho daño esa explosión…… pero la sangre y el golpe me hicieron desmayar”.

Javier  recuerda que  en un ir y venir de sueños y lugares despertó en Bogotá, ya consciente,  se dió cuenta que por culpa de ese artefacto explosivo perdió ambas manos y parte de la visibilidad del ojo derecho.  Su recuperación fue lenta pero satisfactoria. Payares duro casi un año entre terapias y controles médicos para después ponerse a pensar y a meditar que iba a ser de su nueva vida.  “Yo tengo  que mirar qué trabajo o qué se me adecua a la discapacidad mía…  me di cuenta y  con la ayuda del maestro Guillermo Arriaga, que es paz descanse,  que la pintura  y las artes plásticas se me facilitaban a pesar de mi discapacidad”.

En ese momento Javier recibió la ayuda de Acción Social a título de Reparación Administrativa por Víctima de la Violencia y utilizó parte de ese recurso para los primeros cursos de arte. Javier comenzó a soñar con su casa propia.

Hoy, trece años después, está radicado en la ciudad de Bucaramanga, es un cotizado artista,   tiene su casa propia y tiene adecuado un pequeño taller de pintura en su vivienda. “Cuadro que pinto cuadro que vendo, es más,  tengo ocasiones que ni lo empiezo a pintar y ya lo tengo vendido” afirma Javier con una leve sonrisa que refleja orgullo y satisfacción.

Pero las cosas no se quedaron allí, este ser humano pensando en las demás víctimas del conflicto armado, fundó la Corporación de Ayuda y Asistencia Humanitaria. “Quiero devolver lo que sembraron en mi, todas las personas víctimas o desplazadas pueden buscarme, que sin ningún interés y con mucho cariño las atenderé,  las ayudaré tal cual como hicieron conmigo…… ahora mi sueño es estudiar Derecho,  graduarme como Abogado para poder seguir trabajando por las víctimas”. Javier,  como muchos colombianos es una víctima de la violencia. Su situación en un principio fue muy difícil, pero sus ganas de superación y  de seguir adelante con su vida,  hacen  que su discapacidad se le olvide mientras traza un nuevo cuadro y ayuda a una victima o desplazado que toca su puerta.

 

 

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