MUJER Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Todo indica, el "bolillo" Gómez, confundió a una mujer con su balón y la "pateó". Foto tomada de emisora Atlántico.

Por: NADIA NAILETH BAEZ ROJAS

No te golpea por ser alta o baja, gorda o flaca, necia o inteligente, licenciada o analfabeta… te golpea por ser mujer.”

Hablar de violencia en el género  significa develar unas  particulares relaciones de poder y subordinación entre mujeres y hombres, significa reconocer la imagen en general degenerada y desvalorizada que tiene la mujer en el contexto general de la sociedad. En este sentido el análisis tradicional de la violencia privilegia el espacio de lo público considerado  como espacio propio de producción y la organización de la acción política; en contraposición se encuentra el espacio de lo privado, el de la reproducción y de los valores familiares, que dividen los roles según los sexos. La  violencia  al ser ejercida sobre el campo femenino tiene un mayor impacto, debido que las mujeres se consideran poco relevantes frente a las demás manifestaciones del fenómeno violento ya que parecen individuos padeciendo dramas subjetivos que  no tienen nada que ver con la realidad.

La opresión y discriminación de las mujeres atraviesa todas las clases sociales y tiene efectos sobre su vida económica, política , social, cultural y familiar y en diversos espacios las mujeres experimentan repercusión de otras violencias, ya que al estar marginadas de las decisiones políticas que fundamentan el funcionamiento del estado, resultan ser víctimas, pues mueren ella, sus seres cercanos y sus hijos en sus vientres , y que perderlos significa un gran drama violento. La  violencia en las estructuras familiares es otra circunstancia que las mujeres deben enfrentar, especialmente la de los estratos más pobres, ya que la dependencia y la pobreza han coartado sus posibilidades de progreso, viendo en muchos casos a su aegresor como el único ingreso que asegura su subsistencia; finalmente esta la violencia sexual, esta no se agota en la violación, a ella se suman los constantes abusos, maltratos y corrupción, nunca suficientemente calculados  ni denunciados, pues la cultura está basada en una sobrevaloración de lo masculino y en el poder patriarcal, es una cultura  de la violación que impone sobre el cuerpo de la mujer, rígidos controles para asegurar su posición sobre esos cuerpos.

El miedo, la angustia y la culpa, son factores que se conjugan para que la mujer siga aceptando por años los diferentes tipos de violencia que se le imponen por considerarla merecedora de dicha violencia, a ella se suman la condena y el repudio social por ser considerada la responsable de la destrucción del hogar, así como el temor al abandono , a la soledad y la profunda subordinación y dependencia; Pero la tolerancia de las sociedades a las diferencias y hacia las soluciones de los conflictos por las vías violentas dificultan más, a no solo la formulación del problema, sino la creación de estrategias políticas eficientes que permitan erradicarlo.

Nadia Naileth Báez Rojas.

A pesar del duro enfrentamiento de las mujeres  con las condiciones sociales, en las últimas décadas se viene haciendo en Colombia un trabajo dirigido a establecer las condiciones de violencia con el fin  de hacer el problema visible  a las mujeres mismas y la sociedad en conjunto, lo que ha implicado una fuerte labor de denuncia y reflexión  en el interior  de la sociedad femenina: La mujer del siglo XX registra una mayor incursión en las instituciones educativas mostrado interés en la capacitación; así mismo , se han dada aunque en baja cantidad, soluciones de trabajo  que han permitido que la mujer tenga oportunidad de reivindicar su fortaleza y sus capacidades intelectuales.

La lucha del feminismo y de los grupos menores que han trabajado en el país desde la segunda mitad del siglo XX, han hecho posible una profundización en la conciencia de la situación de la mujer caracterizada por una búsqueda de identidad propia y por un reconocimiento de las formas de opresión. Esto lleva a las mujeres a denunciar, a formular el problema, a crear vínculos de solidaridad y pertenencia de género, basadas  en el fortalecimiento de la autoestima y estas son medidas concretas que facilitan la posibilidad de acción para encontrar soluciones.

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