MUJERES: HIJAS DE UNA SOCIEDAD PATRIARCAL

Nadia Naileth Báez-

Por. NADIA NAILETH BAEZ ROJAS.

“El hombre al sentirse protector de la mujer se convirtió en su dueño y esta situación le daba el poder para despreciarla, castigarla física y moralmente además de abandonarla en cualquier momento dejándole la responsabilidad de los hijos”

Es importante determinar la condición social de la mujer comprendiéndola como persona participe de ciertas condiciones que varía de acuerdo a la religión y al estrato social al que pertenece, por lo tanto el aspecto social en que la mujer se ha desarrollado puede estudiarse  desde varios  puntos de vista, que a su ves pueden organizarse dentro de dos marcos que encierran los puntos principales de dichas condiciones sociales: la sociedad patriarcal en la cual nacen hombres y mujeres por igual y las condiciones de violencia en las que la mujer siempre ha estado sumergida.

Al analizar la situación de la mujer en sus diferentes roles dentro de la sociedad es evidente que el papel que ha desempeñado es inferior al del varón. En los sectores burgueses la esposa se dedicó a las labores de representación social , mientras que la mujer de menos recursos realizaba el trabajo del hogar: En los sectores medios su papel consistió en una serie de actividades domésticas vividas con una participación mística a tal punto que sus ocupaciones absorbían todas la horas del día.

El hombre al sentirse protector de la mujer se convirtió en su dueño y esta situación le daba el poder para despreciarla, castigarla física y moralmente además de abandonarla en cualquier momento dejándole la responsabilidad de los hijos. Surge entonces la pregunta por la obediencia permanente que debe la mujer al esposo, por un lado se encuentran las palabras del sacerdote durante la ceremonia del matrimonio y por el otro lado las ideas liberales que estaban avanzando. Las mujeres por encargarse también de las responsabilidades económicas en momentos graves, suplicando a los esposos que suavizaran sus imposiciones, ya que la abnegada condición de esclavas que habían soportado con resignación podría convertirse en rebeldía.

Muchas de las condiciones de represión el hogar continúan vigentes en algunos hogares colombianos debido a la desigualdad que da el poder del dinero, donde el hombre que trabaja trae sus inconformidades al hogar, convirtiéndose la esposa en objeto de sumisión  y, en casos extremos de desprecio y maltrato. Paralelo a esto, en hogares donde el nivel  económico es bajo, algunas mujeres deben desarrollar actividades. Por esta razón, al analizar la situación de la mujer en las tres primeras décadas del siglo XX, se observan ciertas características multifacéticas que van desde el cuidado de los hijos, tareas cotidianas y organización del consumo familiar, hasta la representación  de figura decorativa. Así, el trabajo femenino en el hogar estuvo íntimamente ligado a la producción de valores, mientras que el control de esos valores está regido por la actividad masculina.

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