MARIANA TOLOSA RICO ESCRIBE SOBRE LA FUNDACIÓN DE CÚCUTA

Panorámica de Cúcuta – Foto de Andrés Camilo Nigrinis Stapper

Por Mariana Tolosa Rico.

Juana Rangel de Cuellar la fundadora de nuestra ciudad, nacida el 6 de octubre de 1649, en Nueva Pamplona –y quien a la edad de 23 años quedó huérfana de padre, trasladó en 1672 su vivienda a la Hacienda Tonchalá,(hoy corregimiento Carmen de Tonchalá) en compañía de doña Paula, su señora madre, quien falleció en 1694.

 

 

Fue doña Juana poseedora de cuantiosos bienes, entre los cuales estaban el sitio de Tonchalá, que obtuvo por herencia de su tío, el sacerdote Alonso Rangel de Cuéllar; las Estancias El Rodeo, Cazadero, habida por bien hereditario paterno; Morantes, el Cerro de Magro, el sitio de Guaduas y el célebre sitio de Guasimal.

 

 

Fue, además, propietaria de numerosas cabezas de ganado y poseyó la casa solariega de Pamplona, donada por su hermano mayor.

 

 

La fundadora firmó escrituras de libertad de esclavos; entre ellas están otorgadas el 10 de noviembre de 1727, a favor de José, de 21 años; y en beneficio de los mulatos Teodora y José Prisionero, y una última, en 1733, a favor de Inés Rafaela.

 

Emprendedora y dinámica, no se quedó a la zaga de sus vecinos terratenientes; el auge económico basado en la agricultura y la ganadería se prolongó 40 años desde su llegada a Tonchalá, y fue el principal motivo para que diferentes familias escogieran este lugar como el preferido para su vivienda.

 

 

Tonchalá y Guasimal lo tenían todo, menos lo más importante, Parroquia. Por el contrario, al otro lado del río Pamplonita, estaba el Pueblo Indio de Cúcuta, (hoy San Luis) con parroquia, buena iglesia y cura doctrinero, pero su conducta hostil y reprimida para con los blancos habitantes del valle y los intereses económicos de estos, fueron factores deter­minantes para que los últimos pidieran la erección de una parro­quia que llevaría el nombre del patriarca San José.

 

 

Por lo anterior y porque la parte ocupada por los blancos en su hacienda afectaban de forma radical su patrimonio, doña Juana Rangel de Cuellar pensó en una donación legal y formal  para que en sus  tierras se construyera una nueva parroquia.

 

 

A la avanzada edad de 84 años, se dirigió al Alcalde de Pamplona, para que junto con el escribano llegaran hasta su hacienda de Tonchalá y hacer ante ellos, representantes de la corona, donación de media estancia de ganado mayor, que sería de asiento a la parroquia y pueblo aledaño.

 

 

No estuvo el escribano y en su ausencia el alcalde Juan Antonio de Villamizar y Pinedo, hizo sus veces. Así fue el  sencillo nacimiento de esta ciudad sin fronteras, el 17 de junio de 1733.  Siete vecinos aceptaron la escritura de donación, tres testigos y 17 personas notificadas como colindantes por las  tierras donadas. El valor de la tierra donada fue 50 petacones, valor estipulado en el documento que con carácter de escritura pública firmó doña Juana Rangel de Cuellar.

 

 

Dos años después, -24 de junio de 1735-, asistió como madrina de un niño bautizado en la capilla de la naciente población, y un par de meses más tarde otorgó memoria testamentaria.

 

 

Acosada por los achaques de la edad, doña Juana Rangel de Cuellar fue llevada de nuevo a Pamplona, donde falleció en 1736.

 

 

Históricamente el nombre de Cúcuta a partir de 1813 empieza a tomar valor trascendental, en la independencia del país a partir de la batalla que lleva su nombre y que fue victoriosa para Simón Bolívar, posteriormente se dio la constitución de 1821.

 

 

La ciudad nueva, después del terremoto de 1875 fue construida donde estuvo la antigua población siguiendo el plano elaborado por el ingeniero venezolano Francisco de Paula Andrade Troconis, claro que vino a ser la base de una especie de plano regulador en el que se variaron los antiguos parámetros, se ampliaron las calles y se corrió la ubicación de muchos establecimientos, razón por la cual la Cúcuta de hoy no conserva la localización precisa de lo antiguo sitio de su historia anterior al terremoto excepto la ermita del antiguo hospital San Juan de Dios, conocida como capilla de Nuestra Señora del Carmen cuyo bastión o frontis es el único resto arquitectónico del antiguo Cúcuta.

 

 

En Cúcuta se instaló uno de los primeros ferrocarriles privados del país; la primera instalación del servicio telefónico en 1890 y de alumbrado público eléctrico en 1897.

 

 

De Cúcuta es la tradición del comercio y la primicia de muchas iniciativas industriales en Colombia. Cuenta además con una excelente infraestructura hotelera, restaurantes, centros de juego, recreativos y de esparcimiento, lo cual responde a los más exigentes gustos de los visitantes.

 

 

Cúcuta, denominada así en memoria del cacique Cúcuta,  fue un asentamiento precolombino que Pedro de Ursúa le dio en encomienda a Sebastián Lorenzo en 1550.  Es además cuna del núcleo humano más significativo de la historia de Colombia, donde nacieron hombres como Francisco de Paula Santander, Juan Nepomuceno Piedor, Francisco Montes de Oca, Pedro Fortul, Mercedes Abrego grandes próceres de la Nación y ejes primordiales de la causa libertaría.

 

 

Para 1875, San José de Cúcuta ocupaba un área de 2,5 kilómetros de superficie y abrigaba en sus 52 manzanas de  casas a unos 12 mil habitantes. Poseía tres iglesias: la Principal, la del Carmen (Hospital San Juan de Dios) y la e  San Antonio. Tenía también la Casa Municipal, dos teatros, un gran mercado cubierto, locales para escuelas, un magnífico hospital (San Juan de Dios) y se levantaba un puente de siete arcos sobre el río Pamplonita.

 

 

El 18 de mayo de 1875, siendo las 11:15 a.m., un terremoto calculado en 9 grados en la escala de Mercalli, el Terremoto de Los Andes, como así también es conocido destruyó por completo a Cúcuta, Villa del Rosario, y a las municipios venezolanos de San Antonio del Táchira, y Capacho. También causó graves daños en San Cristóbal, La Mulata, Rubio, Michelena, La Grita, y en la actual Panamá, concretamente en la ciudad de Colón entre otras. Fue sentido en Bogotá y Caracas.

 

 

A finales del siglo XIX, la Revolución industrial  entra a Colombia por nuestra ciudad con la construcción del Ferrocarril, que se dividía en cuatro partes; Norte, Oriente, Sur y Occidente.

 

 

 

Norte: su construcción comenzó en 1878 y se terminó diez años después. Conectó Cúcuta con Puerto Santander y fue de carácter internacional, pues se conectó con Venezuela. Oriente: su construcción comenzó en 1893 extendiéndose hasta el Río Táchira. Sur: su construcción comenzó en 1921, conducía a Pamplona, pero sólo llegó al sitio denominado El Diamante Occidente: pretendía llegar hasta Tamalameque, no pudo concretarse por razones económicas.  La compañía fue liquidada en 1960.

 

 

En la Guerra de los Mil Días guerra civil que devastó a Colombia y Panamá entre 1899 y 1902. Cúcuta entró a jugar un papel importante debido a que su población era de mayoría Liberal y muchos se habían radicalizado contra el gobierno conservador. La población fue atrincherada y sitiada por los liberales radicales. Nada entraba ni salía. Los hechos ocurrieron entre el 11 de junio y el 15 de julio de 1900. Terminada la Guerra de los Mil Días en 1902 y la llegada del Siglo XX, la Revolución industrial se expande en Cúcuta con la llegada de la aviación. Camilo Daza un pamplonés-cucuteño, fue el primer colombiano que en el año 1919 manejó un avión y por eso es reconocido como el precursor de la aviación en la nación. Con el siglo se inició un período de florecimiento urbanístico también.

 

 

En los años 1920 se inauguró el primer aeropuerto de Latinoamérica, siendo Colombia el primer país en tener aerolíneas comerciales.  Es por ello y por iniciativa del Dr. Juan Agustín Ramírez Calderón, que se dio al aeropuerto de la ciudad el nombre de Camilo Daza como homenaje al pionero de la aviación en Colombia, quien el 2 de septiembre

 

 

de 1922, surcó los espacios y colinas de Cúcuta, realizando su primer vuelo en el avión Santander, terminándolo exitosamente.

 

 

Hoy al conmemorarse los 278 años de su fundación, debemos sentirnos orgullosos de ser hijos de la ciudad que vio nacer a nuestra Patria y es emblema de nuestra nacionalidad.

 

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