¿LAS MUJERES VÍCTIMAS Y VICTIMARIAS?

Por Nohra Ibargüen

Nohra Ibargüen – Corresponsal Canadá.

El origen de la violencia contra la mujer está en la mujer misma.  En esencia, la mujer es víctima como consecuencia y victimaria a largo plazo. La mujer como madre y gestora directa de la vida, lógicamente en conjunción con el hombre es en la gran mayoría de los casos responsable de la educación intrafamiliar de sus hijos.  En efecto, generalmente en todas las culturas, la madre les ensena a sus hijos los comportamientos simples de la vida en sociedad.

De manera natural, pero al mismo tiempo aprendida de sus ancestros, las mujeres que asumen la tarea de madres instruyen a sus hijos e hijas para que sobrevivan en el medio en que viven. Es así como, a las hembras se les inculca el sentido materno y de conservación de su entorno.  Las niñas aprenden a ser diligentes en los oficios caseros, en la administración y la manutención del hogar; ellas son iniciadas en las relaciones de conciliación en respuesta a los conflictos.  Pero muchas veces esta conciliación se impone como una solución que en muchos casos arrastra los derechos que como ser humano tienen las mujeres.  Es entonces cuando las niñas aprenden a callar sus opiniones, a soportar humillaciones, a dejarse dominar por el hombre macho que cree que apunta de fuerza puede imponer su razón.

En los niños, la educación social toma otro rumbo.  Es común ver en los círculos familiares donde las madres no tienen una buena educación, que los hijos varones son criados para ser tiranos, verdugos de mujeres y de la vida misma.  Ellos aprenden a buscar el sustento, a buscar la propagación de su especie.  A defender, como si hubiera una guerra o amenaza de guerra constante contra él y los suyos, lo que ellos creen que les pertenece o debería pertenecer. Si bien esto es dado por naturaleza, el ser humano tiene el raciocinio suficiente para adaptarlo a las circunstancias.

No basta con tener un buen nivel de educación, las costumbres aprendidas en el seno familiar son preponderantes cuando se trata de desarrollar las relaciones con personas del otro género.  Es aquí donde la madre juega un papel crucial.  Es ella la que debería instruir a los hijos el respeto por el otro, pero sobre todo por la otra que bien puede ser ella misma.  Ese respeto comienza por el ejemplo.  Si una madre soporta malos tratos y adopta una actitud de sumisión, sus hijos van a tomar eso como una norma natural de la sociedad.  En consecuencia, podría  decirse que la violencia se cultiva y se extiende por generaciones patrocinada por las mismas mujeres.

Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas expresó que «La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz.» Si bien esto es cierto, la actitud de las personas en muchas partes del mundo es la de perpetuar las cadenas de violencia contra la mujer.

Luego, la mujer debe educarse desde su infancia para que se haga respetar y valorar como ser humano sin tener que desconocer por ello que el hombre también está a su mismo nivel.  Las sociedades donde existe un relativo equilibrio de géneros avanzan, progresan y evolucionan más intelectual y económicamente gracias a que tanto las mujeres como  los hombres se desarrollan libremente y se complementan.  Hay que ver que cuando el machismo es acérrimo, las comunidades masculinas tienen tendencia al homosexualismo y/o a la anulación de la presencia femenina en los destinos de la sociedad.

 

 

2 comentarios para "¿LAS MUJERES VÍCTIMAS Y VICTIMARIAS?"

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.