CÚCUTA SACÓ TARJETA ROJA AL TRABAJO INFANTIL

 

Caminata contra el trabajo infantil. Foto especial para somoslarevisita.com

En el marco del día Mundial de la Lucha contra el Trabajo Infantil la Gobernación de Norte de Santander en cabeza de William Villamizar Laguado se vinculó a la Maratón “Voy a correr el trabajo infantil de la vida de los Niños y Niñas de Cúcuta y Norte Santander”, que se desarrolló hoy (domingo) en el Malecón de la capital nortesantandereana, en cuya organización estuvo también Ruth Mary Flórez, Gestora Social del municipio de Cúcuta.

 

La jornada contó con la participación de 400 menores que actualmente están siendo atendidos por el programa PRONIÑO en la ciudad con el patrocinio de la Fundación Telefónica, la Alcaldía de Cúcuta y CORPRODINCO.

 

PRONIÑO busca contribuir a la prevención y erradicación del Trabajo Infantil y sus peores formas mediante la articulación de la estrategia nacional permitiendo el restablecimiento de los derechos por medio del acceso y la permanencia en el sistema educativo formal de los niños trabajadores o en riesgo de serlo.

 

En Norte de Santander la peor forma de trabajo infantil está en el sector agrícola; a través de la Red de Gestores Sociales del departamento, se logró identificar una cifra de 1.223 niños, niñas y adolescentes como trabajadores, de los cuales cerca de 780 realizan actividades domésticas.

LA OIT BUSCA PROTEGER A LOS NIÑOS: lo que usted debe saber.

¿Por qué se creó el Día mundial contra el trabajo infantil?

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) creó el Día mundial contra el trabajo infantil en 2002 como plataforma para destacar la magnitud mundial del trabajo infantil y centrar la atención sobre la necesidad de acciones mundiales para su eliminación. Cada año, el Día mundial contra el trabajo infantil, celebrado el 12 de junio, reúne a gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, ala sociedad civil y a otros participantes – tales como las escuelas y los medios de comunicación – en la campaña contra el trabajo infantil, a través de actividades de promoción y solidaridad.

 

¿Por qué el tema del Día mundial de este año destaca el papel de la educación?

 

La ampliación del acceso a la educación gratuita y obligatoria es esencial para reducir el trabajo infantil. En términos sencillos, si un niño asiste a la escuela regularmente, la posibilidad de que trabajen es reducida. El último Informe global de la OIT de 2006 señala que el establecimiento de la enseñanza universal para los niños hasta la edad de 14 años contribuyó a la erradicación efectiva del trabajo infantil en un gran número de países. La experiencia en América Latina y en Asia Suboriental y Meridional, ha mostrado que el compromiso político de luchar contra la pobreza y ampliar la educación tiene una repercusión importante sobre la eliminación del trabajo infantil.

 

¿Cuántos niños trabajan? ¿Cuántos no están escolarizados?

 

Escenas como ésta no se deben repetir en el mundo. Los niños tienen derecho a la educación- Foto tomada de Internet.

Los datos más recientes de la OIT indican que a nivel mundial existen 165 millones de niños trabajadores, de 5 a 14 años de edad. De esta cifra, 74 millones están expuestos a trabajos peligrosos (*1). Los datos internacionales más recientes sobre la escolarización muestran que 72 millones de niños en edad de educación primaria no están escolarizados; el número de niñas es aún inferior al de niños(*2). Sin embargo, muchos niños escolarizados no asisten a la escuela regularmente, y a menudo empiezan a trabajar a una edad temprana. La falta de acceso a la educación es aún más pronunciada entre los niños en edad post-primaria. En muchos países la educación disponible para los niños por encima de los 12 años es muy limitada, por consiguiente, estos niños son particularmente vulnerables y pueden integrar el mercado de trabajo precozmente.

 

¿Qué pueden hacer los Gobiernos?

 

Entre las principales opciones de políticas relacionadas con la educación para abordar el trabajo infantil se cuentan:

 

Disminuir los costos directos e indirectos de la escolarización – las familias pobres, a menudo, no tienen los medios para pagar las cuotas escolares u otros gastos conexos.

Crear incentivos financieros y compensar los costos en que deben incurrir las familias para alentarlas a que envíen a sus hijos a la escuela.

 

Eliminar los obstáculos de las políticas y programas de educación que crean desigualdad de género en la educación y hacen que las niñas estén menos representadas.

 

Mejorar la calidad de la educación – constituye un incentivo para que los padres envíen a sus hijos a la escuela, y puede reducir el índice de abandono escolar.

 

Ofrecer oportunidades de educación a los jóvenes y adultos que no pudieron recibir una educación formal.

 

Proporcionar formación profesional y de calificación adecuadas a los adolescentes y jóvenes, de modo que adquieran las competencias necesarias que les faciliten la transición de la escuela al trabajo.

 

¿Es rentable?

 

Invertir en la educación es una decisión económica eficaz. Un reciente estudio de la OIT señala que la eliminación del trabajo infantil y su sustitución por una enseñanza universal ofrece grandes beneficios económicos, además de los beneficios sociales. Globalmente, tales beneficios superan a los costos en una relación de más de 6 a 1, y cada año de escolarización adicional, a partir de los 14 años, genera un 11% adicional de ganancias futuras por año (*3).

 

 

¿Qué más se puede hacer?

 

La educación es esencial, pero no puede ser la única respuesta al trabajo infantil. La pobreza de las familias, las redes de seguridad social para las familias pobres, la aplicación de las leyes sobre trabajo infantil y educación, así como ofrecer a los adultos oportunidades de trabajo e ingresos decentes, son otros tantos aspectos que contribuyen a superar el trabajo infantil. Las recientes experiencias en América Latina sugieren que los programas de transferencias en efectivo a las familias pobres ha aumentado significativamente el número de niños escolarizados.

 

¿Cómo alentar a las familias a que envíen a los niños a la escuela cuando la calidad de la educación impartida es deficiente?

 

Si bien ampliar el acceso a la enseñanza gratuita es un paso vital para promover la participación en la misma, también resulta crucial que la enseñanza impartida tenga la suficiente calidad como para mantener a los niños en la escuela y garantizar resultados de aprendizaje satisfactorios. Con demasiada frecuencia las clases están sobrepobladas y en estado ruinoso, sin recursos suficientes y con profesores no calificados. Si los padres no ven la educación de los niños como algo útil, habrá menos posibilidades de que los envíen a la escuela, y en vez de esto los niños pasarán a integrar el mercado de trabajo a una edad temprana.

 

 

¿Qué importancia tienen los profesores en el proceso?

Mucha. Un informe reciente de un prestigioso grupo de seguimiento de la iniciativa Educación para Todos (EPT) señala la necesidad, a nivel mundial, de 18 millones de nuevos profesores de educación primaria para lograr el objetivo de la enseñanza primaria universal para 2015. Los Gobiernos deben formar, contratar y desplegar profesores calificados – en especial mujeres – a todos los niveles de enseñanza, y mejorar la situación socio-económica del personal docente para asegurar una enseñanza primaria universal y una educación de calidad para 2015.

 

 

¿Cómo ayuda la OIT a los niños trabajadores?

 

La labor de la OIT se lleva a cabo a varios niveles. La OIT trabaja, junto con los gobiernos e interlocutores sociales, así como con las estructuras nacionales encargadas de la lucha contra el trabajo infantil, en la elaboración de marcos jurídicos conformes con los Convenios de la OIT sobre trabajo infantil, y en el fortalecimiento de las capacidades nacionales de lucha contra el trabajo infantil. La OIT también trabaja a nivel local para ayudar a los niños trabajadores y a las comunidades. Esta labor implica prestar apoyo a varios socios que buscan la protección de los niños de las peores formas de trabajo infantil, así como el desarrollo de estrategias para prevenir que los niños sean víctimas del trabajo infantil. En ambos casos, ofrecer a los niños oportunidades de acceso a la educación y a la formación es esencial.

 

En los últimos dos años, el Programa IPEC de la OIT ha trabajado en 88 países y prestado asistencia directa a unos 430,000 niños, víctimas del trabajo infantil o en situación de riesgo. De ellos, unos 203,000 niños fueron retirados del trabajo infantil. La gran mayoría de ellos estaban sometidos anteriormente a las peores formas de trabajo infantil


 

¿Cómo trabaja la OIT con los otros organismos internacionales sobre este tema?

En el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), las Naciones Unidas y la comunidad internacional se fijaron objetivos para garantizar que todos los niños finalicen el ciclo completo de educación primaria, y alcanzar la igualdad de género en la educación para 2015. Sin embargo, los recientes informes de seguimiento resaltan el hecho de que el trabajo infantil representa un obstáculo importante para lograr estos objetivos.

 

La OIT es miembro del Grupo de trabajo mundial sobre trabajo infantil y educación para todos (GTF). Este Grupo de trabajo reúne a la OIT, la UNESCO, el UNICEF, el Banco Mundial y el PNUD, así como a la federación sindical internacional de profesores: la Internacional de la Educación (IE) y la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil. Los Gobiernos de Noruega y Brasil también integran esta alianza cuyo objetivo consiste en respaldar iniciativas que garanticen que las políticas educativas respondan a la situación de los niños trabajadores.

 

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