MUJER: CONTEXTO DE SUBORDINACIÒN II. (Colombia)

Nadia Naileth Báez Rojas – Licenciada en Literatura. Foto Somos la revista.

Por: NADIA NAILETH BAEZ ROJAS

La situación de inferioridad en que se considero a la mujer en las distintas civilizaciones y que fue objeto en mi anterior  columna, en este medio publicada, fue profundamente perjudicial, ya que a partir de ella se crean los tabúes y mitos que hasta hoy la han enmarcado en un ámbito de su dominación por parte del varón. El proceso de transculturización universaliza esta dependencia, aspecto que se siente en Colombia en el momento del descubrimiento, ya que las mujeres para viajar al Nuevo Mundo debían someterse a las leyes del Derecho Indiano, que le exigía permiso de sus directos responsables, así como una especie de certificado de  su limpieza con los hombres.

 

Ya en territorios americanos correspondientes a Colombia, a pesar de que la mujer era considerada como sagrada para las culturas chibcha y muisca, por representar la vida, la siembra y la fertilidad, comenzó  también a verse como objeto de transacción comercial debido al intercambio que se presentaba entre las tribus por medio de la mujer entregada en matrimonio, dicha mujer debía poseer cierta riqueza para poder ser parte de la nueva tribu; lo femenino dejó de ser entonces la representación de la vida para convertirse en significado de riqueza material y así también  comenzaron a presentarse casos de compra o permuta de la mujer, que generaron uniones colectivas como la poligamia.

 

Hasta aquí es evidente que el Estado y las costumbres tradicionales situaron a la mujer en una posición subordinada, lo que ayudó a que el hombre monopolizara los campos de producción al igual que el acceso a los centros educativos .Paralelo a esto, la mujer se ha conformado destruyendo la confianza en sí misma y de esta manera se ha obligado a llevar una vida dependiente del hombre. Pocos han sido los casos de mujeres que han trasgredido las costumbres y normas patriarcales demostrando su capacidad intelectual, como Sor Teresa del Castillo.

 

En la época colonial los derechos de la mujer se debilitaron por el dominio español, pero esta monja Sor Teresa del Castillo y Guevara, fue la primera en escribir una obra de la dimensión de Afectos Espirituales y su  Autobiografía.

 

Otras mujeres, como María Petronila Cuellar o Doña Manuela Sáenz, se destacaron en sus labores intelectuales y educativas, así como las mujeres que durante las luchas independistas se destacaron por ser proveedoras de víveres y ejecutoras de espionaje, trabajando solo con el propósito de lograr la independencia de Colombia. Durante la independencia, más de treinta (30) heroínas cayeron en el régimen del terror, entre ellas La Pola, Antonia Sánchez del Socorro Teresa Izquierdo, Juana de Gallo y muchas más.

 

Posteriormente la mujer ha ido ganando terrenos en los espacios públicos colombianos. A pesar de la tardanza de estos acontecimientos, la historia registra como en 1937 María Arango, se convierte en la primera mujer profesional en Colombia, como quiera que se gradúa como Odontóloga en la Universidad de Antioquia. En 1942, Rosita  Castro, es la primera Abogada en graduarse en el Externado de Colombia y unos años después, Gabriela Peláez es la primera Abogada de la Universidad Nacional, con su tesis laureada, sobre la condición social de la mujer.

Han sido muchos los obstáculos que ha encontrado la mujer en Colombia, para ocupar sitial merecido en las sociedad, pero en eso se sigue trabajando.

 

 

 

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