EL ESCRITOR ERNESTO SÁBATO QUIEN APRENDIÓ EL OFICIO DE VIVIR, FALLECIÓ HOY A LOS 99 AÑOS

Ernesto Sábato.

«Lástima que cuando uno empieza a aprender el oficio de vivir ya hay que morir» es una de las frases memorables del escritor argentino que falleció hoy a los 99 años. Ernesto, el escéptico que a pesar de sí no bajó los brazos.
Estuvo al mando de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep), organismo que se encargó de investigar y develar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.
En 1984 fue galardonado con el Premio Cervantes, el que destaca a los escritores de mayor renombre de habla hispana. Fue el segundo en obtener tal distinción; le había ganado de mano el autor de El Aleph.
Estuvo al borde del suicidio dos veces de acuerdo a lo confesado por él mismo en 1992, pero logró sobrevivir gracias al arte. Allí encontró la salvación.
Este fue el lugar en el que el autor de Sobre héroes y tumbas logró mostrar su antiperonismo extremo, su afición por lo porteño, y su mezcla liberal y marxista que parecía desencajar. En sus obras logró expresarse y buscó descifrar al hombre en su totalidad.
Los intelectuales que tuvieron el agrado de conocerlo y tratarlo lo describieron como un escéptico indomable, como un ególatra insoportable y como un justiciero empedernido.
Sus ambiciones lo llevaron lejos tanto en la victoria como en el fracaso. Con Sobre héroes y tumbas buscó escribir la novela de los argentinos, pero no todos sus trabajos siguieron los mismos pasos.
La eterna comparación con Jorge Luis Borges fue constante y desgastante, pero las diferencias políticas y populares no fueron lo más trascendente de este dúo. En la memoria argentina prima el acontecimiento único en la historia literaria, cuando tuvo lugar la serie de encuentros entre ambos intelectuales.
Lo cierto es que Ernesto Sábato deja una marca en la historia de la literatura argentina que se cuela en la de la literatura universal. Sus obsesivas metáforas de oscuridad, su María, su Alejandra y sus alusiones políticas están en los recuerdos de cada uno de los que se animamos a abrir uno de sus libros, que fueron muchos.

(Información tomada de infobae.com)

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