"OH, PENSAR QUE AQUÍ DONDE AHORA ES UN DESIERTO HUBO VIDA"

Nota de la redacción. Desde San Alberto (Cesar), Ariel Reyes Silva le envió a nuestro columnista Jesús María Stapper, la siguiente carta que consideramos de gran interés no sólo para los cachirenses sino para la región y su desarrollo.

Estimado Jesús: Con mi saludo, mis deseos por una feliz realización personal y profesional.

Para referirme a su artículo,  Cáchira inundada por la desolación y el ostracismo, quiero decirle que usted, ha hecho un gran acierto que merece enmarcarlo en hojilla de oro. Es una buena reflexión que invita a cada uno de nosotros,  y a nuestros coterráneos,   a aportar un granito  de esperanza y de fe, a esta gran propuesta e idea suya de hacer una organización cachirense  de talla internacional. Creó que éste sí, es el mejor regalo que le ha dado a nuestro solar nativo, y como usted lo ha dicho, gracias a Dios que le dio ese gran don de la palabra, ha expresado su pensamiento altruista, sus sentimientos, sentimientos que nos unen con caros afectos  en torno a lo que en nuestra amada tierra acontece.

Jesús María Stapper  “el más grande Literato que nuestra Pacha Mama ha parido”, con su temible pluma, ha plasmado su pensamiento como el artista que labra la piedra para dejar impresas las palabras hacia la posteridad.

Quiera el Dios de nuestra amada Cáchira, que los poemas que escriben con el arado las manos encallecidas de nuestros humildes labriegos, lleguen a fructificar en la abundancia de frutos y de prosperidad. Elevamos humildemente una oración para que todos los caminos puedan volver  a ser transitados  con alegría; y cesen las noches de penuria, ya que por el egoísmo, el atraso, la politiquería barata y la violencia, nuestros paisanos se encuentran abandonados,  y esperamos que  ese día, se pueda entonar nuestro Himno Nacional e izar la Bandera Patria, nuestro tricolor, en todos los balcones.

Como diría el poema del Santo Anacoreta que en el desierto exclamaba: -“Por qué ¡Oh Dios mío!, aquí en éste desierto de estío y de soledad,  oigo musitar las aves que otrora revoletearon en los bosques que la mano del hombre segó, siento la presencia de los niños que a gritos exaltan la vida que renace, y oigo las frases amorosas de los recién casados  ¡Oh pensar que aquí donde ahora es un desierto hubo vida!”

Sí,  aquí en nuestro terruño del alma tenemos vida, bosques, ríos, gente buena  como usted estimado Jesús, el apreciado amigo Rafael Ángel  Montagút, y tantos otros que a la mente escapan, que quieren sacar adelante a nuestro Paraíso Natural del Norte de Santander:  “Cáchira”. Por todos nosotros y por los ausentes que dieron su sudor y su sangre, para que la paz sea un surco de alegrías y de bonanza, por todos ellos, gracias.

Atentamente,

Ariel Reyes Silva

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