DUERME PLACENTERO DURANTE TU ETERNIDAD DAVID SANCHEZ JULIAO

Por: Jesús María Stapper

Con la temprana partida de David Sánchez Juliao, que se nos reveló hoy  a los escritores como un certero golpe que nos estremece, vienen a mi memoria, algunas charlas sostenidas con mi contertulio y amigo Elmo Valencia, “el monje-poeta”, quien llegó al movimiento Nadaísta en simultánea con Jotamario Arbeláez. En alguna Feria Internacional del Libro de Bogotá, en el stand Nadaísta, o en alguna de las cafeterías del interminable y frio y lluvioso establecimiento, recordábamos con Elmo, al “profeta” Gonzalo Arango, el hijo de don “Paco” y doña Magdalena, alma y nervio de dicho Movimiento. Inicialmente el poeta Elmo recordaba algunas circunstancias vividas por él, cuando “por fin” trasladaron los restos del “profeta” a su tierra Andes (Municipio del suroeste antioqueño). Me decía (consta también en un poema) el “monje”, que de regreso a la Capital de la  República, encontró su apartamento totalmente desocupado púes mientras “anduvo de viaje-trasteo fúnebre”, los ladrones hicieron fiesta con sus pertenencias. De todas maneras, entendió Elmo, la grandeza y el súper-poder de Dios, puesto que le impidió a los cleptómanos, el robo de las paredes y las puertas de su “lar poético-existencial”. Traigo a colación esta historia, puesto que también hablamos acerca de una frase del profeta Gonzalo que ha sido imborrable para nosotros, cuando alguna vez, quizás delirante, dijo: -Los poetas (escritores) no mueren, solamente fingen dormir.

Esta es una  “Historia de Rácamandaca” que nos deja sumidos y con-sumidos entre “algunos hálitos” de tristeza puesto que se nos fue: “El Pachanga”, el mismísimo David Sánchez Juliao, Así es, se “nos” fue el hombre de Lorica (Córdoba). Se nos fue a partir de hoy. Así, también nos abandonó alguna vez, su coterráneo, mi “coloquial” amigo y maestro, Manuel Zapata Olivella. ¡Ah de las conversaciones y tertulias vividas con el grande Manuel! Así, de igual manera, se nos “esfumó” un cartagenero, que en algún lugar del tiempo, se encontró de frente con “La tejedora de coronas”, era nuestro contertulio Germán Espinosa. Así se van los amigos, “cuando se esfuman”, cuando se vuelven seres etéreos. Cuánto le aportaron ellos, desde la invariable esquina de sus pensamientos, de manera tan  positiva a su idiosincrasia “costeña”, a su Región Caribe, a la literatura colombiana, al pensamiento latinoamericano. Afortunadamente, todavía nos quedan, arando terrenos literarios, otros costeños-caribeños que habitan enredados en el “panel egregio de la palabra” como  Gabriel García Márquez, José Luis Díaz Granados, Rafael Darío Jiménez, André Elías Flórez, Cristóbal Valdelamar, Roberto Burgos Cantor, Otto Ricardo, Rafael Cristo Figueroa, entre otros costeños,  algunos amigos, “que se me escapan de momento”.

Jesús María Stapper -Escritor y artista plático.

Entonces, sabemos, David Sánchez Juliao, que en algún lugar del Universo, o por lo menos, en Lorica, sonarán permanentemente las trompetas de tu inmortalidad, cantando tu alegre y tu particular voz-tonada.  ¡Gracias, hombre, por la magnitud, de tu legado! De ahora en adelante, hazle caso a Gonzalo Arango, porque tú no has muerto, tú, simplemente, estás durmiendo. Junto a Gonzalo, te encontrarás con otros “dormilones-escritores” de eterna eternidad. Entonces, David Sánchez Juliao, por lo que tú fuiste, por lo que tú hiciste… ¡Duerme placentero durante tu eternidad!

Jesús María Stapper

Bogotá, febrero 9 de 2011

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