”¿MI MAMÁ? ¡AY DIOS! MI MAMÁ ES UNA CULEBRA”

Jorge Enrique Báez Vera – Abogado

Por.  JORGE ENRIQUE BAEZ VERA

“Los Amigos son como las estrellas, no siempre las ves, pero sabes que siempre están ahí.”.Amaury Rodríguez

De las cosas agradables de la vida son los reencuentros con personas  con quienes gracias a la convivencia cercana hicieron  parte de nuestro proceso de formación como seres humanos, tal es el caso de los compañeros de aulas.

A diferencia de los compañeros de colegio, con quienes es más fácil el reencuentro, por ser todos de una misma ciudad y ambiente, los condiscípulos de Universidad nos disgregamos una vez terminada la carrera, retornando a su ciudad de origen y tomando cada uno rumbo diferente y sin tener la oportunidad de verse siquiera en vacaciones, tal es el caso de los egresados de colegio, que  nos vemos con alguna frecuencia  y que como los bachilleres CORSAJE 1971,  nos reunimos sin falta cada cinco años, a compartir recuerdos y añoranzas.

Por eso fue para mí,  supremamente emotivo en esta época decembrina,  haberme encontrado en el Magdalena Medio, y en plan de descanso,  con Juan y Berta, una de las  tres (3) queridas “facas” compañeros de la USTA, que ya no habíamos localizado gracias a la tecnología y a las redes sociales tan de boga en la web,

Fue propicio ese encuentro para confirmar que uno  en esencia es lo que siempre ha sido, mejoran las circunstancias de vida y de desempeño social y profesional, pero, se sigue siendo lo que siempre fuimos.

En el caso de Juan…franco, directo, recursivo, pragmático…y sobre todo…sin inclinación alguna a lo indebido…vivo si, y mucho, pero viveza sin caer en la deshonestidad,  lo que le ha permitido, vivir sin sobresalto alguno y llegar al quinto piso, con la tranquilidad de no deber nada a nadie y con el respeto y cariño de quienes fuimos sus compañeros, y además con el mismo carisma de estudiante, jovial, dicharachero, siempre con el gracejo repentista y oportuno, por lo que mis hijos, que conmigo , lo gozaron toda una tarde cerveziada  a  la orilla de una piscina en Mariquita (Tolima) , aun se ríen, de  las ocurrencias de Juan, en nuestra época universitaria evocadas por él mismo, con su natural chispa, lo que los llevo a convencerse de que se puede llegar a ser un serio profesional, sin perder la alegría de un joven universitario y Juan fue y sigue siendo así, Serio en su ejercicio  profesional y jovial en su vida diaria.

Berta….versión femenina de Juan,  simpática, pero bonita además…una mujer atractiva, que  su desempeño profesional ha sido tan exitoso como mamá, por eso los largos ratos que compartimos  al lado de  nuestros  hijos ,en La Dorada (Caldas)  me permitieron ver cómo Berta, sigue siendo la niña bien de la U, hoy  y  la muy seria abogada y dama elegante y bien  puesta, que le permite, cuando le toca desplegar sus dotes de hábil componedora de entuertos propios y ajenos, con argucias no siempre jurídicas, pero hábiles por demás.

“Especialista” en reclamos ante el comercio cada vez que un  producto no es de su satisfacción por cualquier motivo…siempre prevaleciéndose de su condición profesional y con el anticipo de “ ..,Tenga en cuenta que soy abogada y con muchos amigos en la Súper,,,” , ha logrado éxitos ante el mostrador de más de un comerciante, no sé si intimidado  por la abogada alegona  o encantado por la simpática  mujer,  triunfos estos tan valiosos como los éxitos ante los estrados judiciales y autoridades administrativas, en los que ya con la solemnidad y rigor del derecho formal, se ha destacado como abogada

Ella sabe de sus éxitos como abogada  y su modestia le impide vanagloriase de ellos, sus hijos no los conocen en detalle, pero si conocen al dedillo los episodios  en que su mama, ha actuado más que como abogada, como mujer recursiva y defensora del patrimonio familiar  y de sus  hijos como miembros de la sociedad.

Berta, no permite sentirse engañada con la compra de cualquier elemento defectuoso, de ahí…que, por ejemplo,  cinco meses después de comprada una calculadora en San Andrés Islas, logro no solo, que el comerciante “turco”  se la repusiera con tan solo la “carreta” de ella y por teléfono además,  de que el aparato salió  averiado, sino que consiguió que el “majito” se la enviara por correo. Imagínense  semejante hazaña, lograr vencer en “juicio oral”, a un discípulo de Alá,  con puro bla- bla-bla, arte que ellos mismos, “los turcos”. Inventaron.

Conocidas de autos en los colegios de su hijo hoy ya profesional,, tan contestarlo y persuasivo,  como ella,  a punta de tutelas y derechos de petición , hizo valer siempre las razones de este, cuando considero menoscabado un derecho suyo o colectivo…en fin, Berta, es lo que siempre fue desde joven universitaria una guerrera, educada y bella además…por eso , , al término de seis  horas de deliciosa  conversación, tan suculenta como el cuchuco de trigo, preparado dice Berta por ella, pero en realidad  por su hijo, según me  lo confeso él  en privado, y  muchos relatos de anécdotas jocosas por demás… su hermosa hija universitaria, clausuró la sesión con resumida sentencia….” ¿Mi mama? Ay Dios mío mi mamá es una culebra”

Simpático  compendio, símil  hecho con el cariño de hija, que siempre ha visto a su mamá defendiendo lo suyo, y defendiéndolos a ellos, Merecido homenaje a este vilipendiado, pero bello  animal, que no ataca sino en peligro de su vida, mismo homenaje de amistad que rindo a Berta y  Juan, otra “culebra” según mis hijos, y en ellos dos a todos mis compañeros USTA 76, en el principio de nuestra efeméride 35° de egresados.  Mis dos amigos, en dos tardes, fue mucho lo que le enseñaron a mis hijos, y fue mucho de lo que ellos aprendí en mi época universitaria. Berta, Juan, compañeros USTA, poco nos vemos, pero que, como las estrellas,  ahí están.

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