DIARIO DE UNA VIDA MODERNA: MI EXILIO DE LA CORRIENTE PRINCIPAL

Por Catalina Aldana

Dentro de 20 años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las cosas que sí llegaste a hacer. Así que suelta amarras. Navega lejos de la seguridad de esta bahía. Hincha tus velas con vientos de cambio. Explora. Sueña. Descubre.”

– Mark Twain

¿Qué espera la sociedad actual de una mujer en sus 20? es la pregunta que últimamente recorre mi mente. Ese tipo de preguntas que viene a ti, cuando sientes que el mundo y tu no están del todo en la misma frecuencia.

Esto me paso recientemente al ver que la mayoría de mis amigas colombianas están ya encaminadas en sus vidas, ya muchas estas casadas, otras tantas son madres jóvenes, casi todas con sus carreras o simplemente las que no decidieron estudiar cuidando de su familia.

Desde mis dos ópticas de vida, he tenido la oportunidad de ver los diferentes enfoques  que la sociedad  da a entender como lo que es “apropiado”  para una chica en sus 20.

El enfoque de la clase tradicionalista colombiana, espera que sus  mujeres jóvenes, sean profesionales o punto de serlo,  que como adulto joven tengas una vida sentimental pseudo organizada con planes próximos al matrimonio y lista para que antes de los 30 ya se hayan formado una vida en pareja  para así perpetuar la corriente principal de vida, esa que rige el funcionamiento de nuestro modelo social.

Que no está del todo mal. Pero, desde mi punto de vista perpetua el estereotipo de la mujer que va a la universidad a estudiar una carrera del tipo MMC (mientras me caso). Por su parte ella, es monumento a lo que en ingles se conoce como “wife material” o material para ser esposa: bonita, relativamente inteligente  capaz de organizar un hogar, toda una “niña bien” que se ha criado con la mentalidad de conseguir un buen esposo, si se puede con una generosa cuenta bancaria;  para que cuando llegue el momento de la boda toda su familia pueda decir frases como las siguientes: “se caso con el hijo de….” “el matrimonio es en club” le recriminen a su hermana menor “cuidado se casa con uno que no sean tan buen partido como el de su hermana…apúrese que la va a dejar el bus” y sus conocidos sientan envidia de la buena fortuna de la novia.

Pero el precio de pertenecer a este esquema de orden social es que la mujer de una u otra manera  deberá sacrificar en algún momento ciertos aspectos de su vida  para dar paso a la formación de su nuevo núcleo familia; sacrificios que son ampliamente aceptados en el entorno.

Que horrible presión tener que organizar tu vida entera en una década en la cual hasta ahora te estás recuperando de los estragos que dejo la adolescencia en ti. Y  lo peor es simplemente  la mayoría parece felices de hacerlo; supongo entonces es el precio de ser parte de una sociedad.

Desde el enfoque canadiense, se espera que una mujer en sus 20 se desarrolle plenamente como individuo, haya consolidado una independencia financiera, una educación, tenga un estilo de vida definido, se encuentre en proceso de quemar etapas; en esta sociedad, no se siente tanto la presión familiar por verte casada, esa presión es propia de la chica y su conjunto de metas y aspiraciones , he tenido la oportunidad de ver ambos extremos, las que están deseosas de casarse y la otras que dicen que lo sienten mucho pero que serán tías.

Acá el modelo gira mas entorno a que cuando en estés en esta  etapa de tu vida te dediques a vivir, para que cuando decidas organizarte, los círculos de la vida se haya cerrado y las frustraciones individuales sean menores, con la esperanza de reducir esa desalentadora tasa de 50% de matrimonios que terminan en divorcio.

Matrimonio

Simplemente creo que opte por pausar mi entrada al mainstream (corriente principal de la sociedad), me encuentro en una especie de isla mental, donde simplemente quiero hacer mi vida, crecer, seguirme cuestionando el porqué cuestiono todo a mi alrededor.

Veo a el príncipe azul del cuento de hadas como una leyenda urbana, pero no he dejado de creer en el amor, creo también que el matrimonio no es  del todo una cuestión  puramente de amor, si no una alianza para el progreso entre dos personas, porque obviamente es más fácil  luchar con cargas compartidas.

No veo nada de malo en las personas que deciden consolidar sus vidas en torno a la corriente principal para que sigan continuando el orden social, tampoco lo descarto en un futuro a largo plazo, cuando mis sueños de ciudades perfectas del mañana se realicen,  termine mi carrera, tenga un balance con mi vida de medio tiempo, pero  nadar con la corriente principal no es el todo en mi vida  no puedo evitar sentirme culpable pero es así como me fui alejando del mainstream, hasta exiliarme de ella.

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.