DESAFÍO 20-11

Gustavo La Rotta Santander – Administrador de Empresas y docente universitario

Por: Gustavo Adolfo La Rotta Santander.

Dos millones y medio de damnificados, un millón de hectáreas dedicadas a la ganadería y agricultura inundadas, centenares de kilómetros de carreteras afectadas (53 vías cerradas y 254 con cierres parciales), municipios enteros debajo del agua, localidades desaparecidas y otras a punto de desaparecer, infraestructura física bastante afectada (viviendas, colegios, hospitales), en general, un colapso social y económico que ha afectado al país estos meses y que se convierte en el Desafío 2011 para el actual gobierno colombiano, parafraseando al famoso reality que está por iniciar en uno de los canales colombianos.

Es tal la magnitud de la catástrofe, que el Plan de Desarrollo para estos cuatro años debe ser ajustado para atender con urgencia y prioridad a los damnificados, y así mismo, para hacer las grandes obras de infraestructura que el país tanto necesita para dar el gran salto y avanzar hacia un real desarrollo económico y social. Este Plan tiene como principales objetivos según el Departamento Nacional de Planeación, generar más empleo, alcanzar una mayor seguridad y reducir la pobreza (generando igualdad de oportunidades, focalizando el gasto social, fomentando el emprendimiento y la innovación y, dando alternativas de generación de ingresos).

Esta emergencia social costará más de 10 billones de pesos, los cuales deberán ser invertidos con criterios de eficiencia, buen gobierno y moralidad pública, y, donde el contacto directo con las comunidades afectadas tiene que ser una acción determinante, para empoderarlas en la reconstrucción y en las veedurías ciudadanas.

Una labor importante de los actores que desarrollarán el megaproyecto de la reconstrucción, además de enfrentar la emergencia pronta para dar albergues transitorios, ropa y alimentos a las víctimas y de la rehabilitación, para conservar la actividad en las zonas afectadas mientras se consigue realizar la recuperación, es formar entre los afectados de esta ola invernal, emprendedores sociales y emprendedores ambientales.

El emprendimiento social se refiere a aquella actividad de cualquier persona u organización, cuyo propósito es el mejorar la calidad de vida de una sociedad en particular, con alguna temática específica o varias, como la salud, la educación, la atención a los más vulnerables.

Los emprendedores sociales al buscar resolver una necesidad social, son muy valiosos para una comunidad, inclusive pueden convertirse en personas claves para el adelanto de una región o un país. En este momento clave para Colombia, se necesitan que estas personas líderes sean reconstructores del tejido social afectado altamente y que contribuyan desde esta perspectiva, al desarrollo de Colombia, la creación de empleo, la reducción de los índices de pobreza y su crecimiento económico y social.

Educar líderes y ciudadanos activos desde la niñez y juventud, contribuir a que la educación y la salud en sus comunidades sean de calidad, participar en la formación de emprendedores con criterio de asociatividad para la autogestión comunitaria y generación de recursos económicos sostenibles que tengan no sólo impacto económico sino social, generar procesos de reconciliación para una paz duradera en el país, pueden ser algunas de las tareas a desarrollar por estos emprendedores sociales.

Gran parte de la tragedia, fue causada por la indolencia de muchos ciudadanos, donde el mal uso del suelo, la deforestación, manejo irresponsable de los desechos, mal cuidado de las cuencas hidrográficas, construcciones irresponsables y desatino estatal en la prevención, son causas grandes que impactaron negativamente el medio ambiente. Por esto hablar del Emprendimiento Ambiental o Verde, es una acción prioritaria.

El Emprendimiento Ambiental es aquella idea y actividad enfocada a cuidar el medio ambiente y aprovechar sus bondades, respondiendo a los desafíos del calentamiento global y buscando la mejora de la calidad de vida de la población.

Colombia tiene la oportunidad histórica de ser líder mundial en el manejo del medio ambiente (es el primer país en el mundo en biodiversidad por metro cuadrado, albergando el 10% de la biodiversidad del planeta) y formar emprendedores ambientales entre muchos de estos ciudadanos en condiciones de vulnerabilidad, es uno de los pasos certeros para cumplir tales fines. El desarrollo de proyectos viables y sustentables dirigidos a: agricultura y ganadería ecológica, manejo de desechos, concienciación del respeto a la naturaleza, reciclaje, reforestación, formación de “guardianes” ambientales, viviendas ecológicas, conservación y adecuado aprovechamiento de la biodiversidad, educación ambiental, producción de energía renovable y limpia y otras iniciativas “verdes”, serían acciones relevantes para mejorar la situación actual.

En un panorama donde el gobierno nacional tiene como macro propósito conseguir la prosperidad para todos, un tiempo en el cual los mercados internacionales cada vez son más exigentes y un período en que el país precisa no sólo una reconstrucción física sino una reconstrucción social y un desarrollo sostenible, el emprendimiento ambiental y el emprendimiento social con el apoyo resuelto de la banca, los grandes empresarios y el gobierno, se convierten en factores decisivos para alcanzar la mejora de los indicadores sociales y económicos.

(Este artículo aparecerá también en nuestra edición impresa)

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