MILAGRO EN LA CLINICA NORTE DONDE MÉDICOS RESUCITARON A DON MIGUEL RINCON SILVA

Yajaira moreno, el resucitado Miguel Rincón y los médicos Rafael Alberto Olarte y Jairo Alberto Figueroa- Foto de Antonio Abufhele.

Por Mary Stapper

Inicialmente esta sección estaba dedicada a Chávez y Santos por el rumbo que están tomando las conversaciones entre los dos mandatarios para la reanudación definitiva de las relaciones tanto diplomáticas como comerciales entre Venezuela y Colombia. El cambio de planes se presentó por un milagro que se sucedió en la Clínica Norte de Cúcuta: la resurrección de un hombre con 45 minutos de muerto  y el milagro que lo devolvió a la vida. Sí, está leyendo bien. 45 minutos sin signos vitales estuvo Miguel Rincón Silva, contador de profesión, padre de dos hijas, Ruby, médica residente en Cali y Sandra, fisioterapeuta, quien vive en España. Rincón  quien contrajo matrimonio hace 40 años con Lucila Peñaranda,  sufrió un infarto mientras el Club de Leones Cúcuta Monarca le imponía una condecoración por sus buenos servicios sociales a la comunidad.

Según nos cuenta el empresario Roque Castillo Navas, los Leones celebraban su fiesta anual en la cual  se hicieron unos reconocimientos, pero hubo uno en especial a la vida dedicada  al trabajo leonístico que recayó en el más consagrado de todos: Miguel Rincón Silva. Todo indica,  por la sorpresa, no resistió la emoción y cayó al piso. Entonces, la solidaridad de sus compañeros se hizo sentir de inmediato y todos los miembros de la manada, empezaron a moverse.

El hombre estaba sin signos vitales.

Con su cuerpo rígido fue llevado a la Clínica Norte donde un médico de urgencias, el doctor Carlos Alberto Murgas, le aplicó una inyección en el corazón y de éste, comenzó a fluir sangre negra. Fue un recurso desesperado en un instante también desesperado, pero realizado con el profesionalismo y precisión del caso.

Vinieron los golpes para revivirlo, procedieron a un protocolo de hipotermia metiendo el cuerpo de Miguel Rincón Silva en una buena cantidad de bolsas de hielo hasta bajarle la temperatura a menos de 34 grados.

Doctores Rafael Olarte y Jairo Figueroa con el resucitado Miguel Rincón Silva. Foto de Antonio Abufhele.

Tres médicos, Carlos Alberto Murgas, Rafael Alberto Olarte y Jairo Alberto Figueroa, qué coincidencia, los tres se llaman Alberto, así como la enfermera María Yajaira Moreno, protagonistas de esta historia, lograron la reanimación  de  Miguel Rincón Silva, hombre de 66 años, quien sufrió un ataque al corazón  y por cuarenta y cinco minutos se le estuvo tratando de revivir,  usando resucitación cardio-pulmonar avanzada en la Clínica Norte de Cúcuta. El corazón de Rincón, no latía y su cuerpo y su rostro estaban comenzando a tomar un color diferente como  evidencia de su muerte. Y seguían aplicándole el resucitador con golpes tan fuerte que lo hicieran reaccionar. Todo estaba perdido. Fueron minutos de mucha tensión porque quería arrebatarle su presa a la muerte. Sobre todo el médico Rafael Olarte, joven profesional de buena presencia y con muchos sueños por realizar y un gran compromiso social.

Cuando ya el doctor Jairo Alberto Figueroa, médico internista y director de la Unidad de cuidados intensivos de la Clínica  dijo que ya nada había por hacer sino avisar a los familiares sobre el deceso, Olarte no se dio por vencido, aunque tuvo que informarle a la familia sobre lo sucedido. Llamaron a Ruby a Cali y a Sandra en España, mientras que una cadena de oración se enlazó entre miembros de los Leones de diferentes ciudades del mundo, según nos cuenta  doña Lucila, quien había sufrido un vahído.    Rafael Olarte siguió con el procedimiento de resucitación y estaba a punto de desistir, entonces, sucedió algo inesperado. Miguel Rincón movió uno de sus dedos. Cuando se le dio esta descarga eléctrica se notó el regreso inmediato de un ritmo cardiaco normal, comenzó a respirar por sí solo, moviendo así su estomago y pecho. SOMOS LA REVISTA, conversó con Silva y su esposa.

¿Qué sintió antes de que lo declararan muerto?

Estuvimos conversando con Rincón y narró algunos sucesos extraños, “mi señora me cuenta que cuando yo tomé una gotica de agua, me desplomé. Sin ningún dolor. Dicen que dos días antes perdí la memoria porque una señora que vino a visitarme dijo que me había visto en la iglesia, rezando el viernes en la tarde y no recuerdo ni haberla visto y menos, haber ido a la iglesia. No recuerdo nada de eso”.

¿Hubo más sucesos extraños?

“Uno de mis hermanos dice que me vio en el parque de Santander, embolándome los zapatos y mirando para la Alcaldía, la iglesia y para todos lados pero como muy inquieto, y dizque dije que me iba a pie hasta la casa que queda por la UDES y él no me dejó. Y me invitó a comer hayacas y le dije que no, entonces, pidió un carro y me envió a la casa. Este episodio tampoco lo recuerdo”.

Y siguieron sucediéndole cosas extrañas aunque aparentemente normales. Al llegar a la casa se bañó y se vistió para ir a la reunión del Club de Leones que esa noche, le impuso una condecoración de sorpresa que casi termina en velorio.

Mientras tanto, doña Lucila vivía su propio calvario. Una muerte inesperada de su compañero de 40 años, una situación económica no muy buena, sin las dos hijas cerca y con sus hermanos lejos,

“Me quedé despavorida. No sé como describir lo que sentí. Dije, me quedé sola. Con la persona que uno ha convivido tantos años porque tenemos 40 años de casados. Eso es terrible. De verdad que la única que familia que vi ahí fue a los Leones. No me abandonaron un minuto. Cuando se llevaron a Miguel, se me bajó la tensión me acostaron en una camilla.

Sólo las compañeras me decían que ya habían hablado con Ruby  la médica que vive en Cali y a la otra niña que vive en España. Esta nueva oportunidad que Dios le dio a Miguel es un privilegio, Mucha gente rezando, Me llamaban de Puerto Rico, Atlanta, Venezuela, Barranquilla y todos los Leones Cúcuta centro son muy especiales. Sin ellos no sé que hubiera hecho yo”, afirma con la voz entrecortada…

Y prosiguió diciendo “Roque es de un corazón tan grande que no me alcanzan las palabras para expresarle mi agradecimiento lo mismo que el doctor Álvaro Martínez y al doctor Olarte. A Roque le debo muchísimo. Lucy Comenares se portó como si hubiera sido mi mamá. Estoy tan emocionada de que él esté vivo este es un milagro de Dios. Toda la fortaleza que me dieron es increíble. Moral y económicamente. En el primer momento ellos vieron las dificultades y ahí estuvieron.  El internista decía, no hay nada qué hacer. Después de toda la odisea en Cúcuta, a don Miguel lo trasladaron a la Clínica Cardiovascular de Bucaramanga y allí continuó su recuperación. “Ahora  tomo la vida con calma, muy deportivamente porque tengo que llevar una vida suave, sin agitarme, sin hacer diabluras. Se que si hago eso me voy. Tengo que actuar como me decía uno de los médicos de Bucaramanga, sin afanes así se caiga la casa encima”.

“Uno no sabe en qué momento le puede dar un patatús. Mi consejo para la gente es que lleve una vida sana, que visite al médico y se haga chequear frecuentemente”, sostiene Rincón.

No se cansa de repetir que fue un milagro y se declara un ferviente devoto de la Virgen del Perpetuo Socorro . Ni del encuentro con sus padres, muertos hace 10 y 15 años quienes lo estaban invitando a una diligencia pero él dijo que tenía algo importante por hacer que más tarde los alcanzaría. “Si les hubiera hecho caso, no estaría aquí, contando el cuento. Ahora trato de descansar lo más que se pueda, Como soy Contador. anteriormente estaba pendiente de los formularios, declaraciones de renta de asesorar muy bien a los empresarios para que no tuvieran problemas con sus impuestos. Ahora me quedé con sólo tres clientes porque la familia es lo más importante, si antes éramos unidos, ahora lo somos más todavía. Como los Leones que se han convertido en mi segunda familia. Todos son mis hermanos.

Sigue aferrado a la vida y aspira a vivir por lo menos 20 años más con el marcapasos que le implantaron.

Realmente da gusto narrar historias como ésta en que la ciencia, la fe y la solidaridad se entrelazan entre sí para demostrar que en la unión está la fuerza.  Porque ¿cuántas vidas se salvarían si los enfermos  graves llegaran a médicos como los doctores Figueredo, Murgas y Olarte, entregados con devoción al ejercicio de su profesión? En agradecimiento con la Clínica Norte y su personal, el Club de Leones Cúcuta Monarca hizo público reconocimiento  al personal científico que hace hasta lo imposible por salvar vidas.

(Este artículo fue publicado en nuestra edición impresa SOMOS LA REVISTA, que circula desde ayer)

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