EL TEATRO GUZMÁN BERTI

Por Jorge Enrique Báez Vera.

“¡Del desorden naciste

Del suelo, sacudido en desconcierto;

De entre tus frías cenizas, reviviste,

Nuevo Fénix  que viste

Jardín pomposo el tétrico desierto”

Luis Febres-Cordero F.

Bello canto a nuestra ciudad resucitada, luego del unas de las peores catástrofes que en Colombia, han ocurrido: la destrucción completa de la Muy Noble, Leal y Valerosa Villa de San José de Cúcuta, ocasionada por terribles movimientos telúricos  sucedidos el 18 de mayo de  1875, en hora que la mayoría de los relatos, sitúa entre la 11: 15 y 11:30 de la mañana.

Renació La Perla del Norte de esa catástrofe, siendo uno de los emblemas de la ciudad resucitada, la que hasta hace unos años, fue una de las mas hermosas joya arquitectónicas de nuestra ciudad , cual fue el Teatro Guzmán Berti, del que para hacerlos conocedores a ustedes, como yo lo soy  ahora, cito textualmente, el articulo:  El Monumento que perdió Cúcuta, del señor Jhon J Jaimes,  y según él,  publicado inicialmente en la pagina web  Areacucuta.com y posteriormente en la pagina facebook: Historia Fotográfica de Nuestra Linda Cúcuta y Norte de Santander, de donde lo tomo.

En 1896, cuando los habitantes del Valle de Guasimales apenas empezaban a recuperarse del devastador terremoto que sacudió los cimientos de la ciudad el 18 de Mayo de 1875, un grupo de personas daban ejemplo de la pujanza y la estirpe de los hombres que se encargarían posteriormente de convertir a San José de Cúcuta en la floreciente y próspera población de la primera mitad del Siglo XX.

En la cabeza de este grupo se encontraba Don Domingo Guzmán, quien se encargara de aportar dinero y esfuerzos para la construcción del que se convertiría en el primer teatro de la ciudad, hecho en madera, casi en su totalidad.

Se levantó en el sitio actual de la Avenida Sexta entre calles Octava y Novena y en un principio se llamó Teatro de Cúcuta. Posteriormente se le puso el nombre de Teatro Guzmán.

Allí, en 1898 tuvo lugar la primera proyección de imágenes en movimiento de la que se tiene registro en la historia de la ciudad. Se realizó con un Kinetoscopio, aparato que cinco años después de su invención (1893) fue traido por el General italiano J.A. Berti y por el ciudadano de origen alemán Don Enrique Hoffman. La exhibición eran cortas escenas de la vida diaria, similar a la que hicieran los hermanos Lumiére, en París, en 1895.

El Kinetoscopio causó gran sensación al igual que la Linterna Fría, otro aparato de animación de imágenes en el que unas bailarinas avanzaban sobre enormes bolas de madera.

Pocos años después, a principios del Siglo XX, el Teatro Guzmán fue demolido para dar paso a la construcción del que sería el más emblemático de los escenarios de Cúcuta: el Teatro Guzmán Berti.

El nombre por el que se haría célebre el teatro fue el resultado del reconocimiento a sus dos principales gestores Don Domingo Guzmán en el S.XIX y el General Berti, forjador en los albores del nuevo siglo.

El Teatro fue levantado en el sitio exacto donde había funcionado el viejo Teatro Guzmán. Era 1914 y la población de San José de Cúcuta florecía al esplendor de las maravillas modernas de entonces, entre esas las artes. El creciente auge de intercambio comercial y la designación de Cúcuta como capital del naciente departamento de Norte de Santander, hicieron de esta, un puerto terrestre receptor y acopiador no sólo de lujosas mercancías sino una plaza donde se daban cita diversidad de culturas de todas las latitudes.

“El Teatro Guzmán Berti fue, indudablemente, un hito en la historia de Cúcuta. Ahí llegaban importantísimas compañías teatrales de Europa, que llegaban vía Maracaibo, por el ferrocarril. Se hicieron grandes festividades de dramaturgia, concursos importantes, demostraciones de cultura y gran inteligencia se desarrollaron en sus escenarios” relata José Toloza, secretario de la Academia de Historia de Norte de Santander.

Al respecto, Alfonso Ramírez Navarro, miembro de número de la misma corporación académica señaló: “Se presentó durante mucho tiempo la Compañía Ortiz de Pinedo, la célebre compañía de zarzuela española que paseo su arte por muchas partes del mundo. Aquí en Cúcuta tuvimos oportunidad de disfrutarlos también, en las instalaciones del Guzmán Berti. Era muy interesante y el público respondía. Todos los actos solemnes de la ciudad se hacían allí. Las representaciones de los colegios, obras de arte, todas las compañías de lo que fueran, llegaban allí.
Cúcuta tenía en ese teatro algo magnífico sin duda. El Guzmán Berti era el (teatro) Colón nuestro”

La mayor parte de su estructura estaba construida en una mezcla de madera y tapia pisada.”Tenía unos arcos de madera muy hermosos, con un letrero muy bello que invitaba a asistir y abrir la mente y el espíritu a las artes. Las sillas eran también de madera pero muy cómodas. Todo el mundo asistía con gran respeto y admiración” culmina Alfonso Navarro.

“Recuerdo que tenía un letrero muy bello, escrito en latín que decía: Canendo er Bidendo Codigo Morris, que significaba: cantando y riendo se corrigen las costumbres” relata a su vez, José Toloza.

El mítico escenario de la Avenida Sexta, fue el lugar de innumerables anécdotas que, lamentablemente, no es fácil tener conocimiento, debido a que la mayoría de quienes las presenciaron, protagonizaron o pudieran contarlas, han fallecido o han salido de la ciudad. Sin embargo, siempre se puede contar con la suerte de escuchar de viva voz, algunas de estas historias.

Juan de la Cruz Contreras, maestro por mas de cuarenta años cuenta que este fue el primer sitio en el que disfruto algunos placeres mundanos a los cuales no se tenía fácil acceso por causa de las distancias. “Recuerdo más o menos, por allá en 1944. Estaba yo muy joven y las películas que se proyectaban aún eran mudas. La primera película que vi fue “La quimera del oro”, de Charles Chaplin con su célebre personaje Charlot. Eso hacía las delicias de todos los muchachos de mi edad. Nosotros nos embelezábamos con todas estas maravillas del cine y cuando llegó el cine sonoro ni hablar. Lo único que haciamos era comentar las películas que habíamos visto y de las que iban a proyectar después. También hablábamos de lo lindas que eran algunas actrices rubias hermosísimas que aparecían en pantalla, caso Marlene Dietrich, Ava Gardner, Rita Haibort o la misma Grace Nelly”.

La división de la silletería se hacía en Palcos, Platea y Galería. La sección de Galería pagaba la entrada más económica y estaba destinada para la gente del cómún y para los estudiantes. A Platea asistían las clases más pudientes de la sociedad y los palcos estaban reservados para autoridades e invitados especiales.

“Yo desde niño fui espectador asiduo y entraba siempre al “Gallinero”, como le llamábamos a la sección de Galería. En una ocasión me metí al gallinero y me encontré allí a una pareja de campesinos. Era una película sumamente triste sobre la vida y muerte de Jesucristo. Sin embargo, la muchacha era una sola carcajada, como si se tratara de alguna película muy cómica. Al final no me aguanté, me acerqué y le pregunté el motivo por el cual le causaba tanta risa una cosa tan triste. Resulta que ella no le estaba parando ni media de bolas al desarrollo del drama, sino que estaba era pendiente de que las figuras se movían. Entonces me dice: es que a mi si no me engañan, porque yo sé que esas figuras no se mueven solas, yo lo que creo es que cada una tiene un resorte que las hace moverse”.
“También recuerdo que el teatro no sólo era escenario de las artes cultas, sino también de espectáculos populares de toda clase, como algunas presentaciones de tipo circense como artistas cómicos, demostraciones de agilidad con el cuerpo. Recuerdo especialmente que allí se hizo la primera exhibición de artes marciales que hubo en Cúcuta, cuando nadie en la ciudad tenía ni idea de que podía tratarse aquella exhibición tan exótica proveniente de sitios tan lejanos. Algunas de esas anécdotas podrían rayar con lo macondiano, y eso es lo que hace maravilloso evocar aquel sitio de fantásticos recuerdos como lo fue el Teatro Guzmán Berti”

Nada diferente por añadir, a esta detallada reseña histórica del señor Jhon J Jaimes,  tan solo, decir con dolor de cucuteño, cuanto fue lo que perdió, nuestra ciudad con la demolición de esta joya arquitectónica y quiera Dios que atentados como este a nuestra ciudad no vuelvan a suceder, como paso también, con la estructura de la antigua Aduana Nacional, ubicada en la avenida séptima, calle 11, en el hoy Centro Comercial Oiti, que por su naturaleza  prefabricada, bien había podido ser reubicada en otro sitio. Esta particular pero hermosa mole, que dizque llegóa la ciudad por equivocación, por que su destino era Calcuta, fue también un ícono de la urbe, que en su momento no fue valorada por nuestros dirigentes, como tampoco lo fue el Teatro Guzmán Berti, perdidas que hoy lamentamos.

Bien lo decía, Alfonso Castellanos, en un emblemático programa de televisión; Yo se quien sabe, lo que usted no sabe…entonces es bueno es que compartamos, nuestro saber y de otros, con el de ustedes, para un mejor crecimiento de todos…y que mejor compartir lo que todos debemos saber de nuestra querida Cúcuta

Bien vale la pena, que  conozcamos más lo nuestro, de ahí que los invite, a que   visiten las páginas web  anteriormente citadas:

Historia fotográfica de nuestra linda Cúcuta.

http://www.facebook.com/topic.php?uid=120015680371&topic=7090#!/group.php?gid=120015680371v.

Historias de San José de Guasimales (3) de Jhon J Jaimes.

http://www.facebook.com/topic.php?uid=120015680371&topic=7090#!/topic.php?uid=120015680371&topic=7092

Y, aquí,  en esta ultima, además de la nota Teatro Guzmán Berti, tomada del libro CITA HISTORICA, del maestro LUIS A MEDINA. Encontraran  otras muchas reseñas históricas de nuestra ciudad

www.cucutanuestra.com/…/teatro_guzman_berti.htm

4 comentarios para "EL TEATRO GUZMÁN BERTI"

  1. Patrocinio Ararat Díaz  octubre 24, 2010 at 2:09 pm

    Hola Jorge: Muy buena la crónica y la investigación realizada. Pero como son las cosas de las coincidencias. Hoy, precisamente hoy, se están velando los despojos mortales de don Juan de la Cruz Contreras, mencionado en este artículo. Ese si que era un verdadero maestro cucuteño que sabía muchos detalles de nuestro pueblo como los que relatas en este escrito. Felicitaciones por recordar tantas cosas lindas de Cúcuta y un fuerte abrazo, Patrocinio Ararat Díaz.

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  2. ALVARO GARCIA GARCIA  octubre 25, 2010 at 9:50 am

    Jorge:
    Nostalgico Recuerdo
    Mi Infancia la pase estando el Guzman Berti en csu apogeo de peliculas mexicanas: Los Domingo a las 10 de la mañana nos dabamos cita para acudir al matinal despues de misa.
    Recuerdo del Guzman la presentacion de grandes artistas del momento y de espectaculos para mayores como el famoso CAN CAN . Lamentablemente no tenemos sentido de poertenencia y llegan personas de otras partes del pais y compran a cualquier precio los monumentos historicos que en algun momento fueron monumentos que nos identificaban. ahi en seguida tambien demolieron el colegio de la presentacion que tambien formaba parte de nuestra historia.
    Paz en la tumba del profesor Juan dela Cruz Contreras

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  3. Mariana Tolosa Rico  octubre 30, 2010 at 1:59 am

    Nostálgico relato, que trae a mi memoria las hermosas anécdotas narradas por mi padre José Antonio Tolosa Cáceres, desde muy niña escuche con atención las historias del TEATRO GUZMAN BERTI y siempre recordaré su risa de niño grande, cuando en tertulia casera o en compañía de don Alfredo Bustos Rodríguez hacía alusión a la “Risueña muchacha de la sección del gallinero” o a las películas de Pedro Infante, y a las magistrales obras cinematográficas del entonces cine mudo protagonizadas por el inmortal Charles Chaplin. No tuve la fortuna de conocer tan bello y afamado Teatro, pues a nuestra llegada a la ciudad de Cúcuta por allá en el año 1976, siendo aún muy niña, el Teatro ya se encontraba en ruinas, pero aún así, sé de sus años de gloria a través de las historias narradas por mi padre. Gracias por mencionarlo en tan histórico artículo y reseñar en él algunos de sus más amados recuerdos de esta ciudad que lo acogió como a uno de sus eméritos hijos. . Cordialmente, Mariana Tolosa Rico.

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  4. Jesus Aparicio  diciembre 14, 2010 at 9:28 am

    Gracias Mary por hacer recordar momentos de infancia que lastimosamente hoy no son infancias como las que un dia tuvimos. Soy uno de los alumnos de la nueva voz de la frontera programa que usted lideró en los 80 en Radio San josé de Cúcuta. Retomando el tema era uno de mis sitioos obligados de diversión un domingo despues de misa ya que las funciones eren continuas despues de un buen consome en la casa del pollo el reposo era en el teatro Guzman Berti viendo peliculas de Santo el enmascarado de plata, mil máscaras,Blue demon,Rayo del jalisco,Huracán Ramirez etc . Heroes de moda en nuestros tiempos de niñez sin olvidar en semana santa la pelicula Jesús Nuestro Señor con Claudio Brook haciendo competencia con el Martir del Calvario de Enrique Rambal lastima que el supuesto modernismo destruya construcciones de esta índole y no sean tenidas en cuenta como patrimonio cultural.

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