HAY FAVORES QUE MATAN

Por Jorge Enrique Báez Vera.


“Uno queda sin el apoyo institucional, jurídico, psicológico, deja uno de recibir su sueldo”, dijo Duarte Traslaviña y agregó: “yo veo que se está aplicando el peso de la ley en lo penal y en lo disciplinario ¿a quién? a nosotros, a los ‘guevoncitos’ de abajo”. Fabio Duarte Traslaviña, coordinador de operaciones del DAS.

Nada mas cierto que lo dicho por el funcionario del DAS, involucrado en los escándalos por las chuzadas a magistrados, periodistas, defensores de derechos humanos y en general opositores del gobierno.

Dice el común de la gente, “…la pita se revienta, por el trozo mas delgado…” y así parece suceder en este caso, en donde hasta las señoras de los tintos, aparecen ya como las principales fichas de una operación siniestra, y con fines de muy alta política.

Debe la Fiscalía, ir hasta la punta del cordel, no puede decírsele al país, que esta era una operación de conductores, escoltas y aseadoras, interesados en saber que discutían en sus sesiones los magistrados de la mas alta corporación del país, que por pura coincidencia venia de tiempo de atrás en abierto enfrentamiento al gobierno.

¿A quién le serbia la información recolectada por los guevoncitos de abajo? ¿Qué interés tenían las señoras de los tintos en saber que hablaban en sus sesiones los miembros de la más alta corporación judicial del país? ¿La usarían para qué?… ¿sería que les preocupaba si los “dotores” estaban molestos porque esta semana, el tinto, sabia diferente…o querían saber, si comentaban sobre la calidad de las aguas aromáticas? ¿O si la magistrada paisa, cuestionaría ante la sala en pleno, la calidad de las almojábanas que todas las mañanas le traen, muy diferentes a las de Medellín, pero que ellas no han podido encontrar por las panaderías cercanas al Palacio de Justicia? No cabe duda, que muy altas decisiones tendrían que tomar las señoras de los tintos, con base a toda la información recaudada en las grabadoras que ellas sembraron en la sala de sesiones de la Corte.´

No. Estamos ante el típico…”gancho ciego…según el argot popular, en el que   a una persona le piden…”un catorce”…con  absolución anticipada…”tranquila, en esa vaina no hay problema y si cualquier cosa yo respondo…”

Según vemos en esta catorce, llevaron de gancho ciego a una serie de guevoncitos de abajo, ubicados en la base de una pirámide, a quienes pusieron a hacer las labores de carpintería de una muy sofisticada empresa criminal, que buscaba encontrar algo que sirviera a los autores intelectuales, para fines políticos, ya sea para desprestigiar a algunos Magistrados o para perseguir a periodistas opositores, e incómodos defensores de derechos humanos…pero aquello de.”…cualquier cosa yo respondo” nada aun, pues bien lo dice uno de los involucrados: “Uno queda sin el apoyo institucional, jurídico, psicológico… Es decir, los que pidieron el “catorce” ahora si se perdieron.

En la punta de este enredado cordel, debe estar alguien muy perverso, nada “guevoncito” que escudándose en caparazón de mando medio, fraguaba todas estas actuaciones, y que la fiscalía debe encontrar y presentar al país.

Por algo menos grave, tuvo que renunciar Richard  Nixon,…que no era ningún “…guevoncito…”sino el Presidente de los EEUU, cuando salio a la luz publica el espionaje a las oficinas del partido demócrata en el edificio Watergate, que nunca se supo si el ordeno, pero por las cuales tuvo que responder políticamente, mas no penalmente, como principal beneficiario de la empresa criminal.

No debemos olvidar que en la vida hay favores que matan, y muy perjudiciales pueden ser los favores hechos por subalternos inescrupulosos y lisonjeros que en su afán de quedar bien con el superior recurren a cualquier medio, con el convencimiento de que todo aquello que sirva a los intereses superiores es valido. Parece ser que aquí estamos ante eso.


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