CUCUTA: ESTRELLAS DE LOS 60 Y 70

Por Jorge Enrique Báez Vera.

“Que bello es nacer en Cúcuta, vivir en Cúcuta, trabajar por Cúcuta y morir en Cúcuta”.

Monseñor  Luís Pérez Hernández, primer  Obispo de la Diócesis de Cúcuta.

Hemos dicho, a lo largo de estos escritos, que los nutre la nostalgia y la lejanía, que todo en Cúcuta, es muy especial y con el pasar de los años, es cuando más apreciamos nuestra particularidad y nuestra forma muy sui-generis de vivir la vida y de sacar provecho a otra principal riqueza natural…nuestro gusto por el goce y la diversión.

Por ejemplo, a Cúcuta, a principios del 60, llegó primero la televisión, antes que a otras apartadas regiones de Colombia, pero llegó la señal venezolana, y no la colombiana que estaba reservada para el centro del país desde la época de Rojas Pinilla.

Gracias a que las puertas de las casas de barrio no se cerraban, como lo dijimos en pasada entrega, fue que tuvimos la oportunidad de conocer y ver televisión, sentados en la puerta de los Osorio, allá en la Cabrera, primero, y después de anfitrión de puerta, por que mi casa fue la segunda con televisión en el barrio, gracias a que en un diciembre, nos llego un tío, con un armatoste grandísimo, que había comprado de segunda en Caracas, y al que primero hubo que instalarle una antena en forma  de pescado, en la punta de una larga garrocha de tubo de agua, que entre mas largo, mas señal permitía recibir, tubo que había que asegurar con cuatro alambres, tendidos y templados hasta el techo de teja, que se veía seriamente averiado, cada vez que la señal se dañaba, por las incursiones que para el arreglo había que hacer.

Los primeros programas de TV, que vimos, fueron los emitidos, por Radio Caracas TV y Venevisión…primeros fueron Renny Otolina, Henry Altuve, Amador Bendayán,  animadores venecos de los programas musicales  y variedades, en donde vimos la imagen de los músicos de la Billo’s y Los Melódicos; antes que  a Pacheco los conocimos a ellos. Al finalizar los 60´s  las estrellas  venecas eran Gilberto Correa…el Show del pueblo…el Topo Gigio, estelares  de Venevisión, que entro a hacerle competencia a RCTV.

La influenza de la TV y la radio venezolana, en la rumba cucuteña era innegable…las grandes orquestas de Cúcuta eran muy buenos émulos de las venecas, los temas de la Billo´s  y los Melódicos, eran tocados en muy buena forma por las orquesta locales de Manuel Alvarado, Víctor Manuel Suárez y Edmundo Arias, y los pequeños grupos  venezolanos como Orlando y su Combo de San Cristóbal, y los Blanco de Maracaibo, eran reproducidos por Henry y su Combo y  Orlando Contreras, que tocaban en al Auto-Lunch El Palacio, de la calle 9, avenida cuarta, frente a la heladería del mismo nombre de don Arturo Meza, donde nos deleitábamos con las bananas Split, hamburguesas, y ice cream soda, antes de las primeras costeñitas en el bailadero, ahí frente al Parque Nacional…el de la bola…donde entonces se parqueaban los taxis de la empresa MTC…el padre de mi gran amigo Marco Tulio Contreras

Los conciertos de hoy, eran en esos deliciosos años, los bailes en los clubes, con La Billo´s, los Melódicos, Pastor López, Nelson Henríquez…que  alternaban con los grupos colombianos, como los Hispanos, Los Graduados, los Black Star. En el colegio no fuimos ajenos a esa moda, y para recolectar fondos para nuestro grado, nos atrevimos a organizar un baile con Los Blanco de Maracaibo, y Los Claves de Medellín, del mismo estilo de los Graduados, baile que para ahorrarnos el alquiler del club hicimos en el patio cubierto del Corsaje y que con las solas entradas pagamos las orquestas, dejándonos libres las ganancias del bar que nosotros mismos administramos.

Todo en Cúcuta, en materia de farándula era muy particular, pues las estrellas a admirar eran de dos lados….cuando llego el único canal colombiano conocimos a Pacheco…Animalandia….Gloria Valencia de Castaño…Cumpleaños Ramo….Julio E Sánchez  Venegas….Musicales JES,  que alternábamos con los programas venecos, dándonos el lujo de tener mejor televisión que Caracas y Bogota.

Igual sufrieron nuestras mamás con los culebrones venecos, tipo el Derecho de Nacer protagonizada por José Bardina, el mismo de la tal Esmeralda,…Lupita Ferrer…Renzo el Gitano, que nosotros gozamos con la lucha libre de los domingos en la noche por Venevisión, en las que se “mataban a golpes” cada ocho días los técnicos y  buenos: Lin-su…El Santo…contra los malos y rudos…Dragón Chino…Hombre Lobo…

Gozamos la música moderna, con la Cuatro Monedas, cuarteto de morochos, estrellas del RCTV,  del cual recuerdo también a un tal Chucho Navarro, que eran buenos, pero no tanto como Los Speaker’s y Los Flipper’s, pioneros del rock colombiano, que en Cúcuta, imitaban los…The Monark´s

El José Gabriel, pero venezolano, de la época, era  Renny Otolina…y el Show de Renny, su programa musical de los domingos, muy bueno por cierto  y  de variedades todos los días, pero con las mismas tonterías de hoy día Jota Mario.

La programación de la  TV, colombiana entre semana, era lo mas de aburrida,  los sábados, si tenia programación atractiva, que empezaba a las 7.30 pm con los Picapiedra, seguidos a las  8.00 pm con El Santo, Simón Templar, (Roger Moore) detective ingles que como James Bond no perdía una…una vieja y terminaba esa noche  con Mister Solo.

Lo aburrido de la TV, colombiana y la constante  interrupción de la señal venezolana hizo que por muchos años no abandonáramos la radio….como se gozaba con la Escuelita de Doña Rita, Montecristo, Los Tolimenses… Víctor, Mario y Augusto los Chaparrines…Hebert Castro…el genio de las mil voces…se le dijo, se le advirtió….la Hora Pilhips….programa musical que lanzo a la fama a nuestro Motilón de Oro…Jesús David Quintana…cuando gano la Orquídea de Plata… y  fue el Repórter Esso… (…que le corten eso…que le corten eso…) el que nos hizo fanáticos  de las noticias radiales.

La radio local, también fue muy especial, recordamos a el Pájaro Madrugador: José Rafael Mogollón…allá estaremos dijo Mogollón…..Radio Guaimaral…la chica para grandes cosas….Trompoloco….Carlos Ramírez Paris…la Voz del Norte…el  Mocho Barreto…Roque Mora….Radio Internacional…Luís Eduardo Mantilla Sanmiguel…Gilberto Maldonado y su Antorcha Deportiva, a la Doce, antes de Suspenso…Principio y fin de la noticia…La Voz de La Gran Colombia…Radio Frontera de San Antonio

Cúcuta fue,  es y seguirá siendo  muy especial…por esas cosas tan baladíes pero tan agradables como su comida,  tan especiales como su gente…tan particular como sus árboles, tan única, como su avenida cero…tan noble, leal y valerosa como ella misma.

jorgebaez46@hotmail.com

7 comentarios para "CUCUTA: ESTRELLAS DE LOS 60 Y 70"

  1. Marina Alarcón  septiembre 5, 2010 at 6:11 pm

    Hermoso artículo, hizo recordarme esa época de ver tv dónde el vecino y también cuando se giraba la antena para sintonizar los canales que por añadidura se dañaban las tejas. Bellos recuerdos como dice de la música (Billo’s, Melódicos, Los Blancos etc.). que aún se siguen oyendo y bailando. Los programas que más me gustaban ver: Hechizada, Mi Bella Genio, el perro pulgoso, los Monster, la familia Adams, la hormiga atómica, el gato Felix, Gasparín, fantasías de ayer y hoy, los osos revoltosos, Ultraman etc., los programas de variedades los sábados, todos por los canales venezolanos. Del canal colombiano (Inravisión) recuerdo a Yo y Tu, el Club del Clan, Concéntrese y otros que no tengo presente el nombre. Felicitaciones Jorge. Un abrazo.

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  2. José Iván Durán  septiembre 6, 2010 at 10:24 pm

    Recordar es vivir y recuerdo como si fuera ayer los retaques con caldo de costilla donde La TURRA PETRA….,cuando bajábamos de visitar las amigas de La Magola y si la visita era a La Insula…el retaque era en AQUI ME QUEDO en Sevilla, degustando el famoso caldo de venas.

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  3. Jaime Yáñez Villamizar  septiembre 7, 2010 at 5:39 am

    Desde estas tierras floridanas en Estados Unidos evoco esos momentos de mi bella ciudad. Hace 15 años que no la visitó y espero reencontrarme pronto con mis viejos amigos. También, los invito a visitar un sitio de Internet donde escribo de Gastronomía. http://www.comidalatinam.com

    Saludos y un fuerte abrazo para mis paisanos

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  4. luis alberto bernal.  noviembre 1, 2010 at 4:22 pm

    lo que yo recuerdo es una venta de carne asada por los lados del terminal que se llama doña bastante.

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  5. luis antonio trujillo  junio 16, 2011 at 12:12 am

    tambien recuerdo que veiamos lo mejor del futbol mundial en cucuta como la liga italiana los partidos de las copas europeas. aca en colombia ni siquiera sabian que existia el milan, porto, liverpool, juventus etc. la formula uno por venezolana de tv, aca en cucuta entraron las minitecas desde venezuela. en el interior ni siquiera sabian que era eso. en fin tiempos aquellos que no volveran.

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  6. marfen gomez  agosto 29, 2014 at 8:45 pm

    Yo no es que recuerde mucho por que a la edad de 19 años no es mucho lo que puedo contarles pero si quiero compartir con ustedes algunas de las historias que he escuchado y que me gusta leer, cada vez que tengo la oportunidad de conocer mas a cerca de mi bella Cucuta me siento mas orgullosa y he leido miles de esas historias contadas por personas como ustedes que como lo mencionan anteriormente despues de leer puedo sentir la nostalgia con las que la cuentan me gusta leer y aprender de esta ciudad y he leido historias muy buenas sobre lo que era “el Barrio la insula” me imagino que muy recordado por muchos de los hombres cucuteños hace unos años a cuantos de ustedes habrian sacado sus mujeres de hay ??? ajajajajaj quiero pensar que no a muchos sin embargo aca les dejo unas de las historias que ley y ne nori de la rrisa imaginandolas.Es para mi un verdaddero placer escuchar historias de personas que han vivido en Cucuta en tiempos en los que yo no pude espero les guste. VALE LA PENA LEERLO MUCHAS GRACIAS A LOS QUE ESCRIBEN MUCHAS DE ESTAS HISTORIAS.

    VAYA (VAMOS) PARA DONDE APUNTA EL INDIO CUCUTOCHES !!

    Esta expresión nace de la imaginería y de la mamadera de gallo del cucuteño. Cuando se hizo el Terminal de Transporte, que fue el primero en Colombia (en Cúcuta se dice “El Terminal”, masculino, mientras en todas partes es “La Terminal”), también se arregló la redoma que queda al norte del Terminal, donde remata la Diagonal Santander, una de las grandes avenidas de la ciudad. Al oeste de la redoma se levantó un monumento en homenaje a la raza motilona: un gigantesco indio motilón con un gran arco y una flecha que, por su ubicación, quedó apuntando hacia el norte. Ocurre que en esa dirección y hacia las afueras de la ciudad quedaba el muy recordado y desaparecido “barrio de tolerancia” La Ínsula. De modo que con la picardía popular empezó a correr el dicho de que el indio apuntaba e indicaba con su flecha hacia donde estaban “las chicas”.
    La expresión se hizo popular en ese tiempo del auge del bolívar, cuando los venezolanos invadían la ciudad los fines de semana y gastaban sin tasa ni medida sus marrones. El marrón era el viejo billete de cien bolívares. Buena parte de aquel dinero se quedaba en La Ínsula, lugar muy prestigiado en el vecino país por sus lujos y sus mujeres. De modo que los venecos llegaban como locos preguntando: “Mira chico, ¿cómo se va para donde las nenas?”. “Vaya para donde apunta el indio”, era la respuesta común. Las reacciones eran de todo tipo. Había los que, por no conocer el chiste, se enojaban y protestaban porque no trataban bien a los turistas. Los había que con mucha malicia encontraban que en la respuesta había una broma y pedían explicaciones, y también los que ya la conocían y, para hacerle la broma a sus amigos, preguntaban para oír la respuesta chistosa “vaya para donde apunta el indio, a gozársela”.
    En Cúcuta, además del monumento al indio motilón, están la estatua de Cristo Rey, al sur, y la estatua de la Virgen de Fátima, al oeste, sobre columnas de más de treinta metros de altura en colinas que dominan la ciudad. Un chiste de la época sobre el tema, no apto para Carbuco: que Cristo Rey, quien tiene los brazos extendidos, le pregunta a la Virgen: “¿Mami: cómo se va para donde las guarichas?”. Y que la Virgen le contesta: “Vaya, mijo, para donde apunta el indio”.
    Otro cuento de la época es que los maridos oprimidos, y perdonen el pleonasmo, hablaban en clave frente a sus cónyuges: “vamos para donde apunta el indio”, decían, creyendo que no serían pillados, como si las cucuteñas fueran tan zoquetas. El remate del cuento es que alguno de ellos contestaba con una pregunta: “¿A Santa Rosa o al charco?”, expresión que normalmente se usa cuando se ha tomado una decisión atrevida, con la cual confundían a la culebra —como también le decimos a las legítimas—, pues la expresión no tenía aquel sentido literal sino el significado en clave que entendían los varones, porque “Santa Rosa” y “El Charco” eran dos metederos de La Ínsula.
    El cucuteño usa el término “metedero” como un eufemismo, con toda la malicia y suspicacia, para nombrar aquel sitio donde se va a hacer el amor pagano, (es decir: pagando). Así que expresiones como: “vamos para el metedero de la coja Delia”, “para el metedero de la sorda Esther”, “para el metedero de Esther Mantilla” (muy ponderado, por cierto), “para el metedero de la Tariáculi”, “para el metedero de la Fatal”, eran corrientes. Y después del parrandón, se iba al cenadero de la “Turra Petra”, en el camellón del cementerio, o al cenadero “Montes de Oca”, en la calle 10, o a cualquier merendero o comedero nocturno de la ciudad; o, si ya era de madrugada, a un desayunadero, mientras el carro se estaciona en un parqueadero. (Con esa costumbre que tenemos los cucutoches de acuñar palabras así.)

    HAGAMOS (VAMOS A) UN SANGAPURÍ
    En la Cúcuta de antes, “cuando aún se podía pescar de noche”, expresión del doctor Darío Echandía para referirse a aquellos tiempos que eran tan sanos que hasta pescar de noche se podía, era costumbre en esta ciudad el paseo con olla, al río.
    Para celebrar cualquier evento familiar (bautizo, cumpleaños), se hacía el paseo a alguno de los ríos cercanos a la ciudad, ya al Pamplonita, ya al Zulia o al Peralonso, con olla incluida. Es decir, la fiesta se celebraba alrededor de la olla del sancocho santandereano. Del mismo modo, para “sacar el ratón” el día de Navidad o el 1° de enero —o ambos días—, y para rematar las fiestas navideñas o la del seis de enero —o ambas fiestas—, la gente se desplazaba a los ríos a hacer el sancocho.
    Hoy esa costumbre quedó reducida a la rampuchada, que es el viaje al vecino municipio de El Zulia, o a Cornejo —corregimiento del municipio de San Cayetano, al sur de El Zulia—, a comer rampuche. De otra parte, el Pamplonita está contaminado y los ríos Zulia y Peralonso, de aguas claras que bajan de la montaña, están disminuidos y la ciudad tiene sed. Es deber urgente de los nortesantandereanos cuidarlos.
    Así las cosas, con ese buen humor ancestral y con fina sutileza, a algún gracioso se le ocurrió acuñar el acróstico “SANGAPURÍ”, cuando planeaban una celebración y al no ponerse de acuerdo, soltó su iniciativa: “Hagamos un sangapurí”. “¿Y eso, qué es?”, le preguntaron. “Pues: un SAN-cocho de GA-llina con PU-tas en el RÍ-o”. Risotada y fin de la reunión.
    La palabreja cundió y ahora, en cualquier reunión donde haya discusión acalorada y no se logra el acuerdo, no deja de salir alguien con la charada: “Hagamos un sangapurí”. Generalmente, el humor calma los ánimos. Pero además, la palabreja se sigue usando en el mismo sentido original, aunque con otra connotación. A cualquier fiestón o francachela, entre amigos, lo llamamos “sangapurí”.
    De esa manera corriente de hablar, surge una anécdota en la UFPS. Llegó nombrado, de Bogotá, un nuevo rector. Por lo que sabíamos, era un personaje muy serio, de palabras y modales muy refinados. Todo un cachaco. Para recibirlo, se organizó una reunión social en la terraza del edificio de Enfermería. La reunión era bien amena y el nuevo rector quería conocer a todos los profesores. A un corrillo se acercó a departir y comentó lo animado de la fiesta. En una de esas salidas rápidas que tenemos los cucuteños, un profesor le dijo:
    —Y ahora viene lo bueno, porque nos vamos a un sangapurí. Lo invitamos, señor rector.
    —Con mucho gusto. Pero, ¿qué es un sangapurí? —preguntó el rector.
    Ya lanzado al agua, el profesor se lo soltó:
    —Un sancocho de gallina con putas en el río.
    Y no esperó respuesta, salió como peo de bruja a perderse. El rector, prevenido, como seguramente lo estaba, comentó: “Estos cucuteños y su particular sentido del humor”.
    Pero aquella noche otras habían de pasarle. Más tarde, en otro corrillo, comentó lo buena moza que era alguna profesora o secretaria, no recuerdo. Un profesor le dijo:
    —Ah, sí, señor rector: ese es el segundo mejor culo de la universidad.
    —¿Si? ¿Y cuál es el primero? —cometió el error de preguntar.
    —El tuyo, papito —le dijo el profesor y salió a perderse.
    Y faltaban más. En esa misma reunión, pasaron a saludar al rector, coincidencialmente, dos profesores. Se presentaron con sus nombres:
    —Winston Churchill, señor rector —le dijo el primero.
    —Adolfo Hitler, señor rector —le dijo el segundo.
    Con las dos que le habían pasado, no estaba para más chistes. Así que un tanto contrariado, y en un tono un tanto severo, los reprendió:
    —Déjense de bromitas, que ya está bueno de ellas.
    —No son bromas, señor rector, es que nuestros nombres son esos —le dijo Adolfo, y una vez más se presentaron, mostrándole sus respectivos carnés de la Universidad, para confirmarlo: Winston Churchill Méndez Contreras, el primero; y Adolfo Hitler Ibarra Romero, el segundo.
    Contagiándose del buen humor de los cucuteños, el rector les dijo:
    —En ese caso, no me vayan a armar otra guerrita aquí.

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  7. JOSE RAFAEL AFANADOR T  abril 24, 2016 at 11:07 pm

    A MI BELLA CÚCUTA JAMAS LA OLVIDARÉ, AUNQUE TENGO MUCHO TIEMPO QUE NO LA VISITO, MOTIVADO AL CIERRE DE FRONTERA, PERO RECUERDO SIEMPRE AL BARRIO COLPET Y SUS ALREDEDORES DONDE DEJE AL GRAN AMOR DE MI VIDA, A MIS AMIGOS LOS CASIQUE, LOS SAYAGO . LOS BARRIOS CARORA , CALLEJÓN DONDE JUGUÉ GRANDES PARTIDOS DE BASQUET BALL AL LADO DE LOS NIÑOS , TAMBIÉN LA CANCHA TOTO HERNANDEZ (HOY COLISEO ) EL BARRIO LA PLAYA MI LUGAR DE RESIDENCIA AL LADO DE LOS LAMK Y LOS MORALES QUIENES ME ENSEÑARON A JUGAR BASKET BALL. EL BARRIO SEVILLA CON JUAN DE DIOS DÍAZ GRAN JUGADOR DE FOOT BALL DEL CÚCUTA DEPORTIVO Y CAMPO ELIAS DÍAZ MIS CUÑADOS, AL GRAN COLEGIO SALESIANO DE NUESTRA SEÑORA MARIA AUXILIADORA DONDE ME GRADUÉ DE TÉCNICO ELECTRICISTA, EN EL AÑO DE 1969, PROFESIÓN QUE AUN MANTENGO.

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