BANDEJA PAISA, IDIOMA Y CULTURA

Por Nohra Ibargüen – Canadá.

No te vayas a olvidar de tu lengua.  Fue la frase de una persona amiga dirigida hacia alguien que emigró a un país donde se habla otro idioma.  Sin embargo, el idioma no es lo único que puede menoscabarse, también las costumbres cotidianas. Los inmigrantes tienen que adaptarse a una nueva sociedad, a una nueva cultura.

Para transitar por una sociedad de códigos lingüísticos diferentes al “maternal” implica entonces comenzar por adoptar otro idioma.  Esta inquietud va mucho más allá.  No solo es amenazar la lengua hablada; esta intimidación también puede llegar a invadir la cultura nativa.

La principal preocupación de un inmigrante es poder hablar el idioma del país al que llega con el fin de desarrollar por completo sus habilidades personales.  Se ambiciona entonces hablar inglés, francés, alemán, ruso, chino mandarín o chino cantonés, o español, entre otros.  Aún después de haber seguido todo un curso completo del idioma requerido, se advierte que la realidad de la calle es otra.  Los ciudadanos hablan cortando y uniendo las palabras, utilizan su jerga, su entonación.  Mientras que el inmigrante llega con el nuevo idioma como servido en una bandeja paisa en un restaurante aristocrático.  Se sienta a la mesa y observa entonces que el comensal de al lado tiene la misma bandeja paisa pero la consume con todo revuelto.  El del otro lado, un poco más refinado tiene los mismos ingredientes, pero solo ha mezclado el arroz y los frijoles.  Da otra mirada y el anfitrión le ha colocado panela al peto.  En la calle, en el banco, en la universidad, los idiomas se hablan así.  De lo vulgar a lo menos vulgar.  Los inmigrantes son los nerds que pronuncian todo, absolutamente todo pero lo hacen bien en muchos casos.

Los nuevos residentes se distinguen porque hablan entrecortado. Sus  palabras suenan como las de los personajes de indígenas en las películas del oeste americano.  O como si se hablara en cámara lenta.

Algunos con bastante juicio, observación y ayuda adoptan las expresiones y pronuncian de manera bastante cercana a la del lugar que los acoge.  No es fácil, entre otras cosas porque las salidas del aire crean huella en la morfología bucal y las expresiones populares y entonaciones repetidas a lo largo de la vida, también dejan su huella. Cosa que los nuevos residentes no tienen.  Así también son importantes las huellas de las posiciones anatómicas adoptadas por la lengua cuando se emiten los sonidos.  El cerebro memoriza todo esto y lo reproduce de manera automática cuando se ha logrado su afianzamiento.  Es decir con la práctica.

Hay otros quienes cuentan con la ayuda de un amante nativo quien con interés afectuoso tendrá la suficiente paciencia para integrarlo a la nueva cultura con todos sus matices.  Los que no, tendrán que adquirir la cultura a través de cursos formales e informales donde se tendrá la oportunidad de observar cómo piensa, cómo reacciona la gente de su nuevo país.  Esto ayudara a comprender no solo esa nueva cultura, sino también la propia.  Es como si se adquiriera un mayor grado de tolerancia hacia la vida ajena y hacia sí mismo.

No hay que olvidar que para entablar una conversación es necesario tener un tema para debatir y ese tema debe ser de interés común entre los parlantes.  A la tierra que fueres haz lo que vieres dice el adagio popular que invita a conocer las costumbres, los gustos, los procederes de una región y hacerlos propios.  Este gesto acerca el inmigrante a su nueva tierra.  El va a tener que hablar de la música, el deporte, la política y los chismes del lugar de adopción.  Y es a través de esta dinámica que se favorece el desarrollo del lenguaje hablado cualquiera que sea.

Sin embargo diría, que un espíritu abierto a nuevos procesos y una buena actitud  y disposición para aprender serian los instrumentos para dar orden a todos los ingredientes de una bandeja paisa lingüística adaptada a las costumbres de cada lugar.  Porque en todas partes se sirven frijoles y arroz.

2 comentarios para "BANDEJA PAISA, IDIOMA Y CULTURA"

  1. Carmenza González  septiembre 5, 2010 at 8:55 pm

    Cuando le di clik a la foto de la bandeja paisa y vi cómo se agranda o se achicha con otro clik, me dio un hambre… Me dio gusto leer ese artículo porque aprendí que a la tierra que fueres, haz lo que vieres. Hay que adaptarse al tiempo y lugar donde estás…

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  2. Diego Munoz M.  septiembre 30, 2010 at 5:11 pm

    Nohra, he leido tu articulo y me parece de gran pertinencia, especialmente, cuando por el mes de ocrtubre, todos los in-migrantes, hispanohablantes, en todo el mundo celebran «El mes de la herencia hispana», precisamente porque el mantenimiento de la Lengua y la Cultura son fundamentales. Esto especialmente para los ninos y jovenes, quienes son los comunicadores delfuturo. Soy linguista, escritor y profesor en varias universidades de Bogota y he publicado un libro que se titula «VIVE EL ESPANOL CON TUS HIJOS», Una guia para padres, educadores y comunicadores. Es un llamado a los in-migrantes para que no dejen perder el espanol de sus hijos.Doy estrategias y hago una defensa del espanol ante los medios de comunicacion, entre otros temas. Este libro puede tener muy buena acogida en Canada. Te felicito por el articulo y podemos comunicarnos al respecto. Diego M.M.

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