LA DOBLE NACIONALIDAD

Por  Liliana Vega

Llegué  a Francia gracias al motor más potente de la humanidad :  la pasión  y como consecuencia de ella, tengo hoy un esposo, dos hijas y doble nacionalidad.

Un buen día, cenando en un restaurante francés, un amigo colombiano que estaba de paso por Lyon, ciudad donde resido, me preguntó, ¿Liliana eres francesa o colombiana? no olvidaré jamás su cara de decepción cuando contesté que para siempre me sentiré sentada entre dos sillas, él esperaba que le contestara que era orgullosamente colombiana, pero no, no es cierto.

No encuentro otra manera más clara de describir la doble nacionalidad que narrar la observación y las experiencias vividas, las cuales me han llevado a lo que soy hoy.

En los primeros días de estadía en Paris, salía del metro con mi marido y en la calle vi a un negro delante de la puerta de un carro intentándolo abrir. En un arranque heroico comencé a alzar la voz  a mi pareja diciéndole que debíamos hacer algo con el fin de evitar el robo que el mencionado sujeto estaba perpetrando. Pascal (mi marido), me miró perplejo y simplemente anotó en voz muy baja, Liliana, es el dueño del carro !!!… Comencé a observar mi entorno y vi montones de ladrones. Negros abriendo montones de lindos carros y todos eran felices propietarios….

Algo parecido sucedió en el supermercado pocos días después. Yo era la conductora del carrito y él (mi marido) que conocía el idioma era quien lo llenaba. Yo empecé a perderme por los laberintos del establecimiento para seguir , observar y contemplar un espectáculo inaudito, montones de familias de color (ya mi vocabulario había cambiado) hacían enormes mercados, gente de color sonriendo feliz, niños de color acompañándolos, sanos y bien vestidos… ¡Era increíble! Mi estupefacción se acababa cuando Pascal me interrumpía para quejarse de que él no podía meter las cosas porque yo me llevaba el carrito

Después comencé a conocer la familia de mi esposo. Me dijeron que vendría Françoise y su novia. Ese día aprendí mi primera lección de gramática, François es el masculino y Françoise es el femenino, para resumirlo, ese día conocí mi primera pareja lesbiana, conformada por la tía Françoise (no mi tío como pensé) y la tía Yamila, las cuales me dieron el mejor ejemplo de respeto y tolerancia.

Posteriormente nos fuimos a vivir al Oriente de Francia, cerca a Strasburgo. En esa zona perdí dos veces mi billetera, mi tarjeta de crédito y mi cuñada un bolso con mil Francos de la época. Todo nos fue devuelto intacto. Ese misterio de cosas pérdidas y devueltas, me lo explicaron posteriormente. Esa zona de  Francia es mayoritariamente protestante, muchos de ellos se ubicaron allí cuando ocurrió la persecución que sufrieron a manos de católicos, teniendo como expresión máxima, « La Noche de Saint Ebarthelemy ». En los países protestantes la tolerancia es cero, por eso la historia del dinero devuelto.

En la misma zona conocí a Kristel, practicaba su buen español, yo le daba clases tres veces por semana. Por primera vez tenía delante mío a una atea, nieta de un revolucionario español, fusilado durante la época del General Francisco Franco con un arma bendecida por los sacerdotes católicos, según sus propia historia. Ella conoce el rigor del trabajo, los valores, la sensibilidad y ve la vida de otra forma. Esta experiencia y posteriores me enseñaron a respetar los diferentes posiciones sin importar de qué religión sean. Todo verdugo legitima su abuso con argumentos incomprensibles y la religión sigue y seguirá derramando sangre en el mundo entero.

Y por ultimo, yo creo que la diferencia fundamental entre Francia y mi país, la diferencia que más nos pesa, que más daño nos hace a los colombianos es la falta de cultura. Aquí en Francia las bibliotecas están en cada barrio y son  mínimo de tres pisos. Abonarse es baratísimo . No solo hay libros , hay también documentales y películas.  Un adolescente tiene la cultura que un adulto en mi país jamás alcanzará. Leer libros es una competencia entre la gente. Se da por hecho que ya has leído a Sartre , Proust, Zola… La vara de la sociedad está muy alta y todos se esfuerzan por estar al nivel.   Si yo pudiera resumir a Francia en una sola frase diría « Es una gran biblioteca ».

Hay algo que me impresiona, en el colegio los jóvenes tienen tareas de cuestionamiento a las grandes decisiones de la historia y al desarrollo del espíritu crítico. Tuve la oportunidad de ver un ensayo de un estudiante defendiendo el régimen Nazi. Me pareció original como método de enseñanza, el objetivo es crear espíritus independientes que enriquezcan la sociedad, es lo que se llama : Escuelas de la Republica. Esas mismas escuelas fueron las que permitieron que un niño huérfano de padre obrero, miserable, criado con una mamá sordomuda, oriundo de la Argelia ocupada por los Franceses, se volviera mago de la palabras y premio nobel en 1957, hablo de Albert Camus. Gran parte de su éxito él se lo atribuyó a su profesor.

Estas cosas son las que me hacen pensar como francesa y yo por mi parte retribuyo en mejorar los lazos familiares al estilo latino. La gente no se sabe divertirse, a los franceses los vuelven tímidos desde chiquitos, haciéndoles pedir perdón continuamente matando la espontaneidad. Hay una rigidez grande para muchas cosas, la cual trato de aligerar día a día. El contacto físico no está en las costumbres y me esfuerzo diariamente por contaminar a mis hijas de besos y caricias.  La gente no se visita y si lo hace te avisa con un mes de anticipación, adiós las visitas sorpresa, todo está calculado.

En fin  y para terminar, creo que es una suerte enorme el tener doble cultura, tu puedes tomar lo bueno de los lados, pero jamás serás la misma persona que eras al salir de tu país   y eres consiente que en tu país de adopción jamás podrás pasar por local. Ser binacional es estar sentado entre dos sillas hasta el último día de tu vida.  Puede ser una maldición o una gran suerte, yo prefiero esta última.

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