EL BANQUERO EDGAR GRANADOS

No ha perdido la sencillez que lo caracteriza, ni las ganas de recordar anécdotas de su adolescencia cuando era un estudiante de bachillerato en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, ni cuado era gerente de una de las oficinas de Conavi en Cúcuta, ni de las reuniones en El Molinito con la gente de Reverdecer, fundación social y ambiental de Norte de Santander, pionera en esas actividades de protección del ecosistema y en dar la alarma de lo que le podría pasar al mundo y especialmente a nuestro departamento si seguimos tumbando bosques, secando humedales o contaminando ríos, sin pensar en un desarrollo sostenible.o ha perdido la sencillez que lo caracteriza, ni las ganas de recordar anécdotas de su adolescencia cuando era un estudiante de bachillerato en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, ni cuado era gerente de una de las oficinas de Conavi en Cúcuta, ni de las reuniones en El Molinito con la gente de Reverdecer, fundación social y ambiental de Norte de Santander, pionera en esas actividades de protección del ecosistema y en dar la alarma de lo que le podría pasar al mundo y especialmente a nuestro departamento si seguimos tumbando bosques, secando humedales o contaminando ríos, sin pensar en un desarrollo sostenible.Por eso, su propósito con un grupo de profesionales entre quienes se encuentran Iván Abreo, Álvaro Javier Jordán, Félix Joaquín Cárdenes, Jorge Enrique Báez, Jairo Villamizar, Alberto Lobo, Luis Alfredo Quintero, Alejandro Canal, Rafael Salas, German Galvis y Mary Stapper entre otros, de reactivar a Reverdecer que ya cumplió 20 años de fundada. Buen propósito para comenzar el 2010.A Granados lo vimos más alto, quizá porque siguió los consejos de su amigo Jairo Villamizar de usar zapatos con plantillas, o porque cuando se fue de Cúcuta lo ascendieron a gerente de Banca Directa de la misma corporación y lo enviaron a estudiar a España o porque estuvo en la fusión de Conavi con Bancolombia, entidad de la cual es Gerente Comercial desde Medellín y en la cual sigue mostrando altura. Jamás pierde su buen humor y siempre está en función de servir a los demás.Aunque la política le ha coqueteado, prefiere el esfuerzo que representa pertenecer al sector privado donde llega lejos quien demuestre eficacia y eficiencia y de eso le sobra a Edgar Granados quien disfruta caminado bajo la sobra de los árboles en Cúcuta cada vez que sus ocupaciones le dejan un respiro.Bien por Édagar y por Cúcuta que lo aprecia como uno de sus mejores hijos.

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