CUCUTA, LA FRONTERA VERSÁTIL

Por Rafael Canal Sandoval
Cúcuta es una ciudad única en el mundo. Lo digo por su originalidad
urbanística, política y humana.
El saludo mañanero es mas o menos así: ¿Ole, como amaneció?
Bien, gracias.
No, ¿Qué a como amaneció el bolívar?
La integración entre colombianos y venezolanos es única y ejemplar en
una ciudad fronteriza.  No conozco ninguna frontera  en el mundo donde
exista menos discriminación  y rechazo social, que entre venezolanos y
colombianos de la frontera. Es más, existe mas alejamiento entre
cucuteños y  los ocañeros, que entre los cucuteños y los del Estado
Táchira.
Me acuerdo que cuando yo tenía 15 años, el Director de Tránsito de
Cúcuta, señor Jorge Rangel, me dio mi primer licencia para manejar, que
solo era válida para conducir en el Norte de Santander y en el Estado
Táchira de Venezuela.  Así eran las cosas.  Todos los meses tenía que
ir a la Secretaría de Tránsito, donde la señora Blanca de Lamk, para
que  me validara el original “pase”. El 45% de los pobladores del
Táchira, eran colombianos o descendientes de nuestros paisanos.
Los fines de semana era muy común asistir a fiestas en San Cristóbal,
con los Melódicos o con la Billos, y que ellos viniesen a rumbear con
Manuel Alvarado en los clubes de Cúcuta.
Nosotros pasábamos la frontera más rápido y fácilmente, que para los
palmireños  ir a Cali. Íbamos a comer un helado, que eran muy
sabrosos.  Cambiábamos cheques en los diferentes supermercados de San
Antonio, o de Ureña.   Firmábamos vales en algunos establecimientos,
Todo el mundo continúa siendo amigo o conocido. Menos los policías y
la famosa PTJ.
Esa amistad nunca se dañó, ni con el famoso episodio de la Fragata
Caldas, ni con la maravilla del Chávez, a pesar de que ha hecho todo
lo posible.  Los cucuteños sabemos distinguir muy bien entre los
políticos, los militares venezolanos y los habitantes de la frontera.
A pesar de Chávez y la voladura de los puentes,  que fue para nosotros
como una patada donde sabemos.  Y el pretexto fue lo peor, porque el
rio Táchira en ese lugar no llega ni a los tobillos (el agua es un
poco fría) y los puentes eran tan frágiles que nunca soportarían el
narcotráfico. Con menos de una tonelada de coca se hundirían esos
puentes sin necesidad de dinamita. El narcotráfico va por avión o en
camiones que pasan la frontera sin ningún tropiezo. Eso lo sabemos
todos. De otra parte, si es que existen los paramilitares colombianos
en Venezuela, puede estar seguro Sr. Chávez, de que nunca pasarían por
esos puentes. Nunca fueron utilizados para esas cosas. Eran simples
puentes como los que se utilizan entre pueblos colombianos que tienen
un río de por medio. Entonces, ¿para que los tumbó? Nos imaginamos que
para molestar, o para mostrar la alta tecnología de las FFAA
venezolanas. A lo mejor lo hizo para mostrar su soberanía.
En lo económico, Cúcuta ha aprendido a bailar al ritmo que le pongan
las circunstancias.  Hemos pasado momento difíciles, como por ejemplo
cuando el cambio del bolívar pasó de $17.50 pesos por 1 Bolívar, a
solo $ 5.oo por Bolívar en un fin de semana. El comercio se fue al
suelo. La gente en Cúcuta tenía que hacer ollas comunitarias para
poder comer. Fueron muchos los cucuteños que se fueron para Caracas y
para Bogotá, Medellín y Barranquilla.  Algunos regresaron, pero otros
se quedaron para siempre. El tiempo de recuperación fue largo, pero la
lección se aprendió para siempre. Y ahora comerciamos con el Bolívar a
menos de Col. $ 0.50.
Según las circunstancias, aprendimos a comerciar formalmente o de
contrabando.  Formalmente con una infraestructura apropiada con mas de
25.000 almacenes y en exportaciones con un sólido montaje que se fue
haciendo poco a poco. De aquí para allá, o de allá para acá. Con
bolívares, dólares, alimentos, gasolina, electrodomésticos, artículos
de ferretería, carros y sus  repuestos, confecciones, drogas y otras
cosas.  (Diablitos, queso chiwis, pastas, cocosettes, y hasta
cigarrillos, etc.).
Pero Cúcuta siempre a sabido salir adelante. Muchas veces con la
absoluta indiferencia del gobierno central. Así es como hoy, a pesar
de Chávez, la economía cucuteña aunque golpeada, trata de mantenerse
decorosamente.
Es una lástima decirlo, pero el contrabando de aquí para allá se ha
multiplicado drásticamente y gracias a esta circunstancia se mantienen
muchas empresas del interior del país. Digo que lástima, porque por
culpa de Chávez, esos productos se exportaban legalmente, ahora los
vecinos venezolanos las compran más caras por el tipo de cambio.  Pero
las siguen comprando y cada vez, mas. No tienen alternativa. Lo malo
es que con esta modalidad se excluye a mucha gente y no se pagan
impuestos.
En lo militar, en la región entendemos que gracias a Uribe que firmó
el tratado con USA, no entramos en una loca carrera armamentista que
no hubiésemos podido igualar y trancamos de un totazo la anhelada y
anunciada guerra de Chávez.  Nosotros los cucuteños sabemos que los
aviones, tanques y armas, las compró Chávez para la guerra contra
nosotros.  Eso no lo tienen claro en el interior del país. ¡Ingenuos!
Bases gringas hay 180 en el mundo y las hay  en Panamá, en Cuba, en
Puerto Rico, en las Antillas y especialmente en Aruba, muy cerca de
Venezuela. En un Súper portaviones en el Atlántico. Muchas de ellas
más cerca de Caracas que las nuestras.
Para Chávez no tiene sentido haber invertido fabulosas sumas de
dólares en aviones rusos, puesto que no pueden bombardear las bases
aéreas colombianas sin que de pronto una bomba caiga sobre un avión
gringo y ahí si se forma la grande. De otra parte es claro que con los
radares de los aviones gringos, nuestros viejos y repotenciados K-fir,
son mucho más certeros que los nuevos y costosos Sukoy. Eso es lo que
tiene furioso a Chávez.  Se le complicó la guerra. Porque el armamento
no es para Ecuador, ni para Aruba y mucho menos para Brasil.
Cuando hablo con la gente del interior (Bogotá) que no tienen el
problema en sus narices, ni los tanques de guerra a 10 minutos de
nuestras casas en Cúcuta, me parece absurdo que hablen en contra del
tratado. A veces pienso que si yo fuese de Popayán, pues de pronto
estaría en contra de ese tratado por ser los gringos como son y por no
apoyarnos ni con el TLC. Ustedes se imaginan que hubiésemos tenido el
TLC hace dos años?  Se abrían venido unas 2.000 empresas venezolanas
para Colombia y muchas estarían en nuestra cucutica. De hecho se
vinieron una 150, sin TLC y gracias a Chávez.
Urbanísticamente Cúcuta es una ciudad muy especial.  Su diseño, y sus
calles amplias, llenas de árboles son únicas. Como será que cuando
alguien pregunta donde queda algo, le indicamos las señas “por la
sombrita”. Quiero decir, por las calles más arborizadas. El Malecón,
la Diagonal Santander, la emblemática calle 0, única en el mundo, el
túnel de arboles de Los Faroles, la autopista a la frontera, el indio
motilón, etc.
Lo más importante: Los cucuteños. Por eso te quiero y te llevo en el alma.
Rafael Canal Sandoval

Cúcuta es una ciudad única en el mundo. Lo digo por su originalidadurbanística, política y humana.
El saludo mañanero es mas o menos así: ¿Ole, como amaneció?
Bien, gracias.
No, ¿Qué a como amaneció el bolívar?La integración entre colombianos y venezolanos es única y ejemplar enuna ciudad fronteriza.  No conozco ninguna frontera  en el mundo dondeexista menos discriminación  y rechazo social, que entre venezolanos ycolombianos de la frontera. Es más, existe mas alejamiento entrecucuteños y  los ocañeros, que entre los cucuteños y los del EstadoTáchira.
Me acuerdo que cuando yo tenía 15 años, el Director de Tránsito deCúcuta, Sr. Jorge Rangel, me dio mi primer licencia para manejar, quesolo era válida para conducir en el Norte de Santander y en el EstadoTáchira de Venezuela.  Así eran las cosas.  Todos los meses tenía queir a la Secretaría de Tránsito, donde la señora Blanca de Lamk, paraque  me validara el original “pase”. El 45% de los pobladores delTáchira, eran colombianos o descendientes de nuestros paisanos.Los fines de semana era muy común asistir a fiestas en San Cristóbal,con los Melódicos o con la Billos, y que ellos viniesen a rumbear conManuel Alvarado en los clubes de Cúcuta.Nosotros pasábamos la frontera más rápido y fácilmente, que para lospalmireños  ir a Cali. Íbamos a comer un helado, que eran muysabrosos.  Cambiábamos cheques en los diferentes supermercados de SanAntonio, o de Ureña.   Firmábamos vales en algunos establecimientos,Todo el mundo continúa siendo amigo o conocido. Menos los policías yla famosa PTJ.Esa amistad nunca se dañó, ni con el famoso episodio de la FragataCaldas, ni con la maravilla del Chávez, a pesar de que ha hecho todolo posible.  Los cucuteños sabemos distinguir muy bien entre lospolíticos, los militares venezolanos y los habitantes de la frontera.
A pesar de Chávez y la voladura de los puentes,  que fue para nosotroscomo una patada donde sabemos.  Y el pretexto fue lo peor, porque elrio Táchira en ese lugar no llega ni a los tobillos (el agua es unpoco fría) y los puentes eran tan frágiles que nunca soportarían elnarcotráfico. Con menos de una tonelada de coca se hundirían esospuentes sin necesidad de dinamita. El narcotráfico va por avión o encamiones que pasan la frontera sin ningún tropiezo. Eso lo sabemostodos. De otra parte, si es que existen los paramilitares colombianosen Venezuela, puede estar seguro Sr. Chávez, de que nunca pasarían poresos puentes. Nunca fueron utilizados para esas cosas. Eran simples puentes como los que se utilizan entre pueblos colombianos que tienen un río de por medio. Entonces, ¿para que los tumbó? Nos imaginamos quepara molestar, o para mostrar la alta tecnología de las FFAAvenezolanas. A lo mejor lo hizo para mostrar su soberanía.
En lo económico, Cúcuta ha aprendido a bailar al ritmo que le ponganlas circunstancias.  Hemos pasado momento difíciles, como por ejemplocuando el cambio del bolívar pasó de $17.50 pesos por 1 Bolívar, asolo $ 5.oo por Bolívar en un fin de semana. El comercio se fue alsuelo. La gente en Cúcuta tenía que hacer ollas comunitarias parapoder comer. Fueron muchos los cucuteños que se fueron para Caracas ypara Bogotá, Medellín y Barranquilla.  Algunos regresaron, pero otrosse quedaron para siempre. El tiempo de recuperación fue largo, pero lalección se aprendió para siempre. Y ahora comerciamos con el Bolívar amenos de Col. $ 0.50.Según las circunstancias, aprendimos a comerciar formalmente o decontrabando.  Formalmente con una infraestructura apropiada con mas de25.000 almacenes y en exportaciones con un sólido montaje que se fuehaciendo poco a poco. De aquí para allá, o de allá para acá. Conbolívares, dólares, alimentos, gasolina, electrodomésticos, artículosde ferretería, carros y sus  repuestos, confecciones, drogas y otrascosas.  (Diablitos, queso chiwis, pastas, cocosettes, y hastacigarrillos, etc.).Pero Cúcuta siempre a sabido salir adelante. Muchas veces con laabsoluta indiferencia del gobierno central. Así es como hoy, a pesarde Chávez, la economía cucuteña aunque golpeada, trata de mantenerse decorosamente.Es una lástima decirlo, pero el contrabando de aquí para allá se ha multiplicado drásticamente y gracias a esta circunstancia se mantienen muchas empresas del interior del país. Digo que lástima, porque porculpa de Chávez, esos productos se exportaban legalmente, ahora losvecinos venezolanos las compran más caras por el tipo de cambio.  Perolas siguen comprando y cada vez, mas. No tienen alternativa. Lo maloes que con esta modalidad se excluye a mucha gente y no se paganimpuestos.En lo militar, en la región entendemos que gracias a Uribe que firmóel tratado con USA, no entramos en una loca carrera armamentista queno hubiésemos podido igualar y trancamos de un totazo la anhelada yanunciada guerra de Chávez.  Nosotros los cucuteños sabemos que losaviones, tanques y armas, las compró Chávez para la guerra contranosotros.  Eso no lo tienen claro en el interior del país. ¡Ingenuos!Bases gringas hay 180 en el mundo y las hay  en Panamá, en Cuba, enPuerto Rico, en las Antillas y especialmente en Aruba, muy cerca deVenezuela. En un Súper portaviones en el Atlántico. Muchas de ellasmás cerca de Caracas que las nuestras.Para Chávez no tiene sentido haber invertido fabulosas sumas dedólares en aviones rusos, puesto que no pueden bombardear las basesaéreas colombianas sin que de pronto una bomba caiga sobre un avióngringo y ahí si se forma la grande. De otra parte es claro que con losradares de los aviones gringos, nuestros viejos y repotenciados K-fir,son mucho más certeros que los nuevos y costosos Sukoy. Eso es lo quetiene furioso a Chávez.  Se le complicó la guerra. Porque el armamentono es para Ecuador, ni para Aruba y mucho menos para Brasil.
Cuando hablo con la gente del interior (Bogotá) que no tienen elproblema en sus narices, ni los tanques de guerra a 10 minutos denuestras casas en Cúcuta, me parece absurdo que hablen en contra deltratado. A veces pienso que si yo fuese de Popayán, pues de prontoestaría en contra de ese tratado por ser los gringos como son y por noapoyarnos ni con el TLC. Ustedes se imaginan que hubiésemos tenido elTLC hace dos años?  Se abrían venido unas 2.000 empresas venezolanaspara Colombia y muchas estarían en nuestra cucutica. De hecho sevinieron una 150, sin TLC y gracias a Chávez.
Urbanísticamente Cúcuta es una ciudad muy especial.  Su diseño, y suscalles amplias, llenas de árboles son únicas. Como será que cuando alguien pregunta donde queda algo, le indicamos las señas “por la sombrita”. Quiero decir, por las calles más arborizadas. El Malecón,la Diagonal Santander, la emblemática calle 0, única en el mundo, eltúnel de arboles de Los Faroles, la autopista a la frontera, el indiomotilón, etc.
Lo más importante: Los cucuteños. Por eso te quiero y te llevo en el alma.

(Columna recibida a través de la red “Cucuteños por el mundo” que dirige Ingrid Hartmann).

Un comentario para "CUCUTA, LA FRONTERA VERSÁTIL"

  1. Jose  agosto 8, 2010 at 4:17 pm

    Me gustó este artículo. Cuando me preguntan por los problemas en la frontera, yo simplemente digo que entre colombianos y venezolanos hay solo fraternidad. En realidad el problema es Chavez

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